Sumido en un crisis de vacío poder y aún con muchas interrogantes sobre el magnicidio del presidente Jovenel Moïse, cuyas investigaciones ya han descubierto a varios de los presuntos autores materiales e intelectuales, Haití se prepara para celebrar el 23 de julio de funeral del Estado mientras su población vive a diario el duelo por la tragedia y la incertidumbre política y económica.