Los directores de la Policía que hacen propalan la expresión lo hacen para amedrentar y crear percepción de riesgo.

SANTO DOMINGO.- Si quisiéramos crear un indicador para medir el desarrollo institucional del país, basta con trasladarnos años atrás y leer los titulares de los periódicos, ya sea en la esfera digital o en las hemerotecas.

Deben haber transcurrido poco más de 30 años cuando yo fui reportero de la Policía, asignado por el emblemático Noti Tiempo, de Radio Comercial.

“Enfrentaremos la delincuencia en el terreno que ella elija” es un manido discurso que a lo largo de mi ejercicio profesional he oído repetidas veces.

Los directores de la Policía que hacen propalan la expresión lo hacen para amedrentar y crear percepción de riesgo.

Sin embargo, esa proclama no ha hecho mejor a la Policía ni ha cambiado para bien los resortes del delito callejero.

Es que a las palabras se las lleva el viento y solo los hechos concretos tienen impacto y sentido de permanencia.

Prefiero a un director policial que se desprenda del recurso verbal de la macana y se sumerja en la reforma requerida por esa institución, cuya piedra filosofal no está en el autoritarismo.

Una Policía eficiente, ética, tecnificada, profesional y bien remunerada infunde respeto, temor y admiración.

Al leer la prensa de hoy, con la asunción del nuevo director de la uniformada, las palabras me parecieron más de lo mismo.

Se podrá decir que se trata de una simple expresión, pero como dice la biblia, de la abundancia del corazón habla la boca.

Ojalá que la tan cacareada reforma policial pueda tener lugar ahora. Con un fracaso más en ese aspecto, perdemos todos.

Necesitamos un director policial reformador, convencido e integrado al proceso, para hacerlo posible.