Política sin filtros

La falta de claridad en el discurso político permite que otros manipulen la situación para sus propios fines.

Viendo una serie en Netflix (Salvador), un personaje que hacía de empresario ultraderechista dijo una frase que enmarca y explica el auge del extremismo (derecha o izquierda) de estos tiempos; la misma fue la siguiente: “No me gustan los políticos porque entiendo lo que dicen, pero no lo que me quieren decir”.

Comunicación y democracia

Por supuesto, esta frase no justifica las acciones extremistas de los ultras, basadas en el odio y la confrontación, pero plantea un problema de comunicación y relato en el mundo en que vivimos, sobre todo para aquellos que creen en la democracia.

Que un político diga algo y que el pueblo no sea capaz de descifrar el mensaje es lo que da cabida a que otros, con no muy buenas intenciones, desvirtúen las circunstancias. Saber comunicar las ideas de manera directa y sin rodeos es la clave, pero, claro, dejando atrás la demagogia.

El papel de las redes sociales

El acicate para que una sociedad caiga en manos de populistas son las actuaciones de los políticos en democracia. Baltasar Gracián decía: “La verdad generalmente se ve y raramente se escucha”; los hechos y las acciones determinan el apoyo a una causa.

En la era de las redes sociales se necesita sinceridad y coherencia porque, aunque la mentira sea amplificada y corra más rápido, la verdad siempre triunfa: ella es el templo de la razón y el buen juicio.

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