SANTO DOMINGO.- La inserción internacional futura de la República Dominicana dependerá menos de su desempeño sectorial agregado y más de su capacidad para estructurar Ecosistemas Territoriales Competitivos (ETC) especializados, conectados logísticamente con mercados globales y orientados desde su diseño hacia la exportación y la atracción de inversión (local y extranjera) estratégica, en tanto que economía pequeña, abierta e insular.
La inserción internacional de los ETC no es simplemente exportar desde un territorio, esta dinámica de participación en los mercados globales busca que el territorio se planifique, opere y se mida a nivel sistémico, en base a las siguientes funciones: plataforma exportadora, hub logístico regional, foco de atracción de inversión, espacio de innovación aplicada y articulador de encadenamientos productivos.
En base a lo anterior y lo que ya expusiéramos en nuestro artículo anterior, un ETC inserto internacionalmente tiene tres capacidades simultáneas:
- Especialización exportadora inteligente. No todos los territorios deben producir lo mismo. Los ETC, intencionalmente impulsados, deben producir lo que pueden escalar internacionalmente. Aquí la mirada es validación de demandas globales y tendencias de consumo para conectar y ofrecer bienes y servicios con propósito, acercando la relación oferta-demanda, con las capacidades (pudiendo estas ser construidas)
- Conectividad logística estratégica. Sin esto no existe inserción internacional territorial. Nos referimos a los puertos, aeropuertos, corredores viales, conectividad digital, plataformas logísticas, entre otros, que ya se vienen impulsándose desde el sector público y el sector privado. Aquí lo relevante es que la lógica del desarrollo logístico del país, puede y debe tener una mirada integral.
- Gobernanza orientada a mercados externos. Este es, sin temor a equivocarnos, el elemento más subestimado en República Dominicana hoy en día. Esta premisa es tan sencilla, como entender que un territorio competitivo internacionalmente, planifica con lógica exportadora, no con lógica administrativa.
Cuatro razones estructurales hacen los ETC especialmente importantes:
i. El país, en buena medida, ya funciona como economía territorial exportadora (aunque no lo planifique así). Debemos seguir fortaleciendo acciones para asegurar elevar la competitividad de esos territorios exportadores. Ejemplos evidentes: turismo en el Este, manufactura en el Norte, servicios en Santo Domingo, agroexportación en el Cibao. Es decir, que la territorialización ya existe, pero no está estratégicamente organizada.
ii. La geografía dominicana favorece nodos logísticos regionales y pocos países del Caribe tienen simultáneamente: ubicación atlántica estratégica, proximidad a Estados Unidos de América, una red portuaria relevante y en desarrollo, un régimen de zonas francas internacionalmente reconocidas y consolidadas, conectividad aérea turística global, entre otras. Esto permite construir territorios-plataforma, no solo parques industriales.
iii. El nearshoring está reorganizando el mapa productivo hemisférico, abriendo oportunidades para: manufactura ligera avanzada, dispositivos médicos, agroindustria diferenciada, servicios globales (en crecimiento acelerado) y logística regional. Para ello debemos hacer conciencia y actuar, ya que estas oportunidades se capturan territorialmente, no nacionalmente.
iv. El crecimiento dominicano necesita pasar de enclave a ecosistema, ya que muchos proyectos actuales corren el riesgo de convertirse en infraestructura sin encadenamientos.
Aportes para una agenda territorial de internacionalización hacia 2036.
a) Promover una transición desde zonas francas hacia ecosistemas territoriales manufactureros, para aumentar el valor agregado nacional. Esto es pasar de parques industriales aislados a territorios productivos integrados con: proveedores locales, centros técnicos, universidades, logística especializada, etc.
b) Impulsar hubs logísticos regionales, tema que se viene estudiando y desarrollando simultáneamente. Los ETC del futuro serán territorios logísticos-productivos, no solo productivos, y a la vez su desarrollo será verificable en base a su capacidad de competir.
c) Territorialización de la política de atracción de inversión extranjera. Hoy la inversión entra al país y debería empezar a entrar a territorios especializados. Un ejemplo conceptual sería no atraer turismo, atraer turismo en territorios específicos con encadenamientos definidos.
d) Especialización territorial exportadora diferenciada, para facilitar la inserción internacional y la debida promoción. Pasar a lo que llamo “territorios conocidos”, un “ecosistema abierto”, transparente para la actividad de negocios globales y locales (no son excluyentes).
e) El verdadero salto estratégico para nuestro país será lograr la integración territorial a cadenas globales de valor. No basta exportar, hay que integrarse en etapas productivas internacionales como: ensamblaje, procesamiento, servicios intermedios, logística hemisférica, entre otros.
Transitar hacia la inserción internacional de nuestros Ecosistemas Productivos Territoriales tiene potenciales riesgos en el horizonte, entre los que debemos mencionar: territorios convertidos en enclaves turísticos o industriales, infraestructura sin tejido empresarial local, inversión extranjera sin transferencia tecnológica y formación técnica desconectada de especialización territorial.
En la economía global contemporánea, los países ya no se insertan internacionalmente únicamente a través de sectores productivos dinámicos, sino mediante territorios capaces de funcionar como plataformas competitivas conectadas con mercados, inversiones y cadenas globales de valor. Para la República Dominicana, avanzar hacia una estrategia basada en ecosistemas territoriales competitivos representa una oportunidad para transformar su modelo de crecimiento, fortalecer su especialización exportadora y consolidar una inserción internacional más sofisticada y sostenible en el largo plazo.
