1.- Preocuparse por la vigencia de la paz en el mundo no es hacer labor de paralización en la brega por los cambios sociales urgentes.
2.- No hay contradicción de ninguna clase en la lucha por la liberación nacional y las transformaciones estructurales, con la preocupación y necesidad de la paz.
3.- Las guerras injustas no aportan para la modificación del statu quo que se nutre del atraso y las injusticias.
4.- Al accionar contra la carrera de las armas, estamos trabajando para que el movimiento por la paz se mantenga a la ofensiva en procura de que no prospere el armamentismo.
5.- En la actualidad, ante la guerra en el Medio Oriente, no resulta negativo plantear que las partes involucradas lleguen a soluciones aceptables en común.
6.- Hoy es correcto el llamado a la paz, ir contra la militarización y todas aquellas tendencias que solo traen muertes.
7.- Las personas de convicciones democráticas están comprometidas a decir no a la guerra injusta porque siempre está acompañada de daños físicos y morales a la humanidad.
8.- Es legítima la decisión de las personas de ideas progresistas que forman parte de países atrasados y dependientes de luchar por la paz, porque esta no impide la liberación nacional.
9.- Aunque las bombas nucleares y los misiles no hacen desaparecer el desarrollo de los procesos sociales, sí traen sufrimientos a los pueblos.
10.- No hay motivo humanista válido que justifique la prolongación de la guerra en el Medio Oriente. Solamente sacar provecho económico impulsa la continuación de los enfrentamientos armados.
11.- Lo que mandan las circunstancias es, en todo escenario y ocasión, hacer pronunciamientos contra la guerra injusta para que prevalezca la paz como patrimonio de la humanidad.
12.- El deseo de los que progresan con el negocio de las armas va contra el derecho de las personas físicas a disfrutar de tranquilidad espiritual.
13.- El desarrollo de la técnica militar solo ha servido para hacer sufrir al mundo y enriquecer a los monopolios armamentistas.
14.- Aspirar a la paz no puede interpretarse como un llamado a la resignación de los oprimidos. Los pobres son los que siempre resultan lesionados como consecuencia de las guerras injustas que nunca persiguen fines liberadores.
15.- Es una posición ajustada a los intereses de la mayoría de los países de América Latina y el Caribe luchar por la paz, con el convencimiento de que contribuye a quitarle poder de fuego a los beneficiarios del belicismo imperial.
16.- En lo que respecta a las personas de sentir progresista, basta que retengan la idea de que los movimientos sociales por cambios verdaderos suceden donde y cuando ocurren situaciones sociopolíticas para romper las cadenas de la opresión. Estas condiciones se dan sin necesidad de guerras injustas de por medio y en situaciones de lucha por la paz.