Santo Domingo.– El llamado a la unidad nacional, como han hecho distintos sectores, es muy bueno retóricamente, pero carece de sentido cuando las acciones están distantes de las palabras; claro, aparecen en los medios porque de lo que se trata es de gestionar la favorabilidad de la opinión pública.

A la hora de exigir sacrificios, todos salen dispuestos a tomarlos, ¿pero cuáles los aplican? Pues ninguno. El ‘placer del sacrificio’, como dijo José Martí a Máximo Gómez en una de sus cartas en en 1894, ninguno lo asume; basta con ir a mercados y supermercados para comprobarlo.

Aquí, quienes resultan más perjudicados son los dominicanos de la clase media y de la baja. ¿Será diferente ahora? Porque a la hora de que los grandes empresarios sienten amenazas a sus ganancias económicas, sabemos que son ‘los hijos de Machepa’ los que terminan sacrificados».

Mientras la retórica de la unidad siga siendo el maquillaje de la desigualdad, cualquier llamado al sacrificio será visto con justa sospecha, hacen falta acciones es necesario que el gobierno intervenga y garantice que el bolsillo de los pobres no sea afectado.

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