Santo Domingo.- «Vox populi, vox dei» es una locución latina que significa «la voz del pueblo es la voz de Dios». En San Juan se ha impuesto la voluntad del pueblo: el agua ha vencido al oro y la naturaleza ha triunfado sobre la mano «intrusa» de los hombres. La colectividad siempre debe estar por encima de lo individual.
El llamado «granero del sur» ha dado muestra de unidad, civismo y voluntad al rechazar aquello que sentía como una amenaza a su principal activo: la agricultura. Que el ejemplo de San Juan sirva para otros pueblos.
Levantarse de manera pacífica y con un objetivo en común contra aquello que rechazan y contra quienes quieren vender «espejitos por oro» es un derecho inalienable que otorga la democracia; la presión social es un deber ante una amenaza.
Pero, a todo esto, ¿qué habría sido del proyecto de explotación si el pueblo no alza su voz? ¿Habría este gobierno, o cualquier otro, pensado en el bienestar de San Juan? Sea usted el jurado; al final, los pueblos oyen, los pueblos callan, pero, tarde o temprano, hablan.
