Sacrificio no selectivo

La austeridad debe aplicarse tanto en el ámbito público como privado, buscando un esfuerzo colectivo e individual.

  • Propone aprovechar la crisis para reducir vulnerabilidad frente al precio del petróleo.
  • Plantea recortar presupuesto a partidos y eliminar barrilito, cofrecito y gastos superfluos.
  • Sostiene que la austeridad debe aplicarse en lo público y privado, sin selectividad.
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De martillo a clavo

Los momentos de crisis también son para tomar decisiones acorde a las circunstancias. ¿Por qué no aprovechamos el momento actual para trazar un plan que nos haga menos vulnerables al precio del petróleo? La necesidad es la madre de la industria, como diría Jean-Jacques Rousseau.

No solo quitemos la mitad del presupuesto a los partidos; también eliminemos el «barrilito» y el «cofrecito» de los legisladores, depuremos la nómina pública y, sobre todo, disminuyamos al mínimo los gastos superfluos en los que, por cuestión de burocracia, incurre el Estado.

La intención de ajustarnos los cinturones ante la crisis actual no solo debe abarcar lo público, sino también lo privado. Lo que podamos hacer en lo colectivo juega un papel importante, pero también a nivel individual, aunque sea duro pedirlo cuando no todos están dispuestos a hacerlo.

La austeridad no tiene sentido si es selectiva. Para superar esta crisis y reducir nuestra vulnerabilidad externa, el compromiso debe ser total: desde la oficina de los funcionarios y legisladores hasta el hogar del ciudadano.


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