Admitir las fallas es un paso importante, siempre y cuando vaya acompañado de hechos. En el caso del Gobierno, que ha reconocido los errores del sistema en la protección a las víctimas de violencia de género, no puede darse el lujo de tratar la actual indignación como algo pasajero; no solo debe tratarse de asumir culpas, se requiere más que retórica.

En los actuales momentos no vale gestionar percepciones, y menos con un tema como los feminicidios; se necesitan acciones. Aunque hay que reconocer que este es un problema que está inculcado dentro del sistema y el pensamiento conservador involutivo de la sociedad Dominicana, donde aún se corrige a golpes a los niños o con algún tipo de violencia verbal.

Pero podemos cambiar. El machismo es una conducta aprendida que se puede revertir con educación hogareña y escolar: enseñar a los niños a respetar y hacerles saber que existe la igualdad entre hombres y mujeres, más allá de las capacidades físicas. Pero, ante todo esto, debemos dejar atrás la crianza del “garrote” y tomar medidas que persuadan al posible abusador.

Suscribete al newsletter de Noticias SIN