Santo Domingo.- El papa León hace historia con una encíclica que merece la atención del mundo porque aborda un tema que está redefiniendo el destino de la humanidad.
De Rerum Novarum a hoy
En 1891, León XIII publicó Rerum Novarum y situó a la Iglesia en el centro de la mayor convulsión social de su tiempo: la revolución industrial. Aquella encíclica no hablaba de máquinas, sino de personas que las operaban, que vivían subordinadas a ellas, que perdían dignidad dentro de ellas.
135 años después, León XIV firmó Magnifica Humanitas el mismo día de mayo, sobre la misma línea histórica, con la misma convicción de fondo. Cuando una transformación tecnológica amenaza a la condición humana, la ética no puede permanecer en silencio.
Esta vez no hay chimeneas; hay algoritmos; no hay obreros en fábricas; hay ciudadanos procesados como datos; no hay capital industrial concentrado en pocas manos; hay capacidad computacional, modelos de lenguaje y plataformas globales acumuladas por un puñado de corporaciones.
- La escala es diferente. La pregunta de fondo es la misma: ¿quién manda, la técnica o la persona?
La IA y la dignidad
La encíclica utiliza un verbo revelador: desarmar. Sostiene que hay que desarmar la inteligencia artificial antes de que ella subordine la dignidad humana y la lógica de la eficiencia, la vigilancia o el control. La elección no es casual. Remite al arsenal nuclear, al riesgo existencial, a la necesidad de límites que la razón técnica sola no puede construir.
El Vaticano no pretende detener la inteligencia artificial; aspira a algo más difícil: recordarnos que la pregunta decisiva del siglo no es cuánto pueden hacer las máquinas, sino qué tipo de humanidad sobrevivirá en el mundo que nosotros vamos a construir con ellas.
La reflexión sobre el impacto de la tecnología en la sociedad ha sido un tema recurrente en la doctrina social de la Iglesia Católica, especialmente desde finales del siglo XIX, cuando el mundo vivía profundas transformaciones con la llegada de la Revolución Industrial.
En ese contexto, el Papa León XIII publicó en 1891 la encíclica Rerum Novarum, un documento que marcó un punto de inflexión al abordar las condiciones laborales, la dignidad del trabajador y los efectos del desarrollo industrial sobre la persona humana.
A lo largo del tiempo, el Vaticano ha mantenido una postura de análisis crítico frente a los cambios tecnológicos, insistiendo en que el progreso debe estar siempre subordinado al respeto de la dignidad humana y la justicia social. En este marco, la Iglesia ha actualizado su reflexión ante nuevas realidades como la globalización, la digitalización y la automatización.
Debate en el siglo XXI
En el siglo XXI, el avance acelerado de la inteligencia artificial, el uso masivo de algoritmos y la expansión de plataformas digitales han reabierto el debate sobre el papel de la tecnología en la vida humana.
Estas herramientas han transformado la economía, el trabajo y la comunicación, generando nuevas oportunidades, pero también preocupaciones éticas relacionadas con la privacidad, el control de datos y la concentración del poder tecnológico en grandes corporaciones.