1.- El capitalismo monopolista de Estado tiene el control de toda la sociedad norteamericana sin distinción de ninguna clase.

2.- La minoría estadounidense, por medio de los monopolios armamentistas, farmacéuticos y de otras áreas, decide el destino de los Estados Unidos.

3.- Al igual que la mayoría de los pueblos latinoamericanos y caribeños, que están bajo el control de grupos económicos y políticos minoritarios, lo mismo ocurre en Estados Unidos.

4.- A diferencia de la clase obrera de nuestra región, con un escaso desarrollo de conciencia, el proletariado norteamericano es portador de un alto nivel de pensamiento clasista.

5.- En la presente coyuntura, cuando la minoría estadounidense hace uso del neofascismo y la carrera armamentista, procede tomar en cuenta a las grandes mayorías que constituyen el verdadero pueblo norteamericano.

6.- Afuera, más allá del territorio de Estados Unidos, las organizaciones que luchan por la paz y el progreso de sus respectivos países deben contar con los aportes de la mayoría estadounidense.

 7.- En todo programa de acción dirigido contra el belicismo patrocinado por los guerreristas del imperio de occidente, hay que tomar en consideración a la mayoría de la comunidad de Estados Unidos.

8.- Se hace fuerte el accionar contra el armamentismo si la gran masa de norteamericanos se identifica con los amantes de la paz.

9.- Los intereses de la clase obrera de Estados Unidos son los mismos que los de los trabajadores a nivel mundial.

10.- Como la paz es un patrimonio de la humanidad entera, los humildes de Estados Unidos deben hacer causa común con los que la defienden.

11.- Al pueblo de Estados Unidos, con absoluta franqueza, transparencia, claridad, veracidad y buena fe, hay que convencerlo de que su firme participación en la lucha contra el neofascismo es necesaria para que la felicidad impere en el mundo.

12.- A la gran cantidad de mujeres y hombres de sano sentir, de Estados Unidos, no se les puede disminuir, subvalorar, ni mucho menos subestimar.

13.- La participación, la cooperación, la implicación, la aportación de las grandes mayorías norteamericanas no deben estar desvinculadas de la contienda por el bien de los que en cada país son los más, el pueblo.

14.- A la clase obrera de Estados Unidos hay que convencerla, persuadirla, inducirla, meterle en la cabeza, hacer entrar en razón que su incidencia en la lucha por la paz es determinante.

15.- A lo más noble de los estadounidenses conviene sumarse, unirse, agregarse, juntarse, unificarse con los que hoy están en la batalla contra el neofascismo, el armamentismo, el belicismo y el intervencionismo.

16.- La gente buena norteamericana merece estar al margen de los que hoy, en nombre de la democracia de Estados Unidos, mantienen a la humanidad bajo espanto, miedo y horror con bombas, misiles y bajo amenaza de agresión.