El presidente del Indotel, uno de los más inteligentes y laboriosos políticos del PRM, ha demostrado su garra al aparentemente vencer a quienes cuestionaban sus virtudes por actuaciones suyas del pasado. Como funcionario, es indudable que ha mejorado mucho su imagen, magullada desde hace décadas por alzas y bajas muy dramáticas y su propio temperamento. Ayer vi este post suyo: “Jajajaja. Busquen mejores ‘vocero$$$$’ en su preocupación por un licitante extranjero. Lo bueno es que nunca he tenido fascinación, ni tendré, por rodar en nóminas para estar a su servicio. Hasta el último día en Indotel seguiré defendiendo a los usuarios”. ¿A quién no le picó la curiosidad? Efectivamente, vi que algunos comunicólogos de pésima reputación han referido algún sordo escarceo por una licitación sin adjudicar que al parecer preocupa al empresariado. Se trata de un concurso publico del Indotel, que aun sigue abierto, para asignar frecuencias del espectro radioeléctrico en bandas utilizadas por las telefónicas. Al parecer, desde el sector publico alguien impulsa aquí el interés de una compañía de telecomunicaciones propiedad del Ejército de Vietnam, bajo control del Partido Comunista de ese país. La cuestión no es personalizar el debate del tema, dada la trayectoria del presidente del Indotel, hijo del dirigente del MPD que dirigió el secuestro de un coronel estadounidense en 1970 y otras acciones al luchar para crear aquí un régimen comunista. Las preferencias políticas no son atávicas: quizás este político y funcionario es más capitalista que Elon Musk. El asunto es si conviene, en el contexto geopolítico internacional y la visión trumpista sobre seguridad y negocios, que se abra aquí una cabeza de playa a los vietnamitas en un area tan sensitiva y estratégica. Ellos saben que no importa el color del gato con tal de que cace lagartos, pero una cosa es la inversión privada en Vietnam y otra que “capitalistas” comunistas con agendas políticas pro-China sean favorecidos por funcionarios dominicanos, lo cual falta por demostrarse. El 28 se abren los sobres de la licitación y nadie gana ni pierde en la víspera. Ojalá que nuestros vicios seculares no venzan a la transparencia y al mejor interés nacional. Hacerlo a la salida tras entrar triunfalmente sería un oscuro despropósito.

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