Gustavo Petro fue electo presidente de Colombia por cuatro razones fundamentales:
- 1.-Porque la ultraderecha tradicional uribista quedó maltrecha durante el régimen de Iván Duque y el propio Uribe quedó sumamente desacreditado como ex presidente y Senador corrupto.
- 2.-Porque la rebeldía popular urbana se tornó avalancha incontenible.
- 3.-Porque el fraude programado fue arrinconado por el estallido político-social previo a las elecciones…y
- 4.-Porque el Pacto Histórico logró desviar el estallido político-social al cauce electoral y sobrepasar el monto de un fraude insuficiente para contrarrestar la imagen deterioro del bloque político dominante…
Los acontecimientos sorprendieron incluso al poder imperialista y sus cortas previsiones…
Por lo que -confiando en la maquinaria estatal establecida bajo su mando político-militar, en sus instrumentos militares de intervención y en las elites capitalistas vasallas- Trump y sus tutores optaron por dejarlo pasar…
Dejarlo pasar, preparándose para, en los siguientes comicios (realizados recientemente), proponerse bloquear la continuidad del partido de Petro, aún fuera con otro rostro, en este caso, el de Iván Cepeda; procurando reemplazarlo por una nueva construcción fascista, por un neofascismo forjado fuera de las fronteras de la desacreditada ultraderecha tradicional.
· LA VIEJA MAQUINARIA DOMINANTE PERDURÓ Y SE RECICLÓ.
A raíz de su victoria electoral, Petro y el Pacto Histórico se montaron sobre la vieja maquinaria estatal oligárquica-imperialista.
Gobernaron de manera diferente a las derechas tradicionales, pero no optaron por desmontar esa maquinaria; mucho menos por debilitar su poderosa base social capitalista, constituida por la vieja y voraz oligarquía capitalista colombiana.
En su gestión resaltan estos hechos:
-De las bases militares gringas y del vínculo con la OTAN nunca hablaron.
-A sectores que representan la insurgencia no vinculada al negocio de las drogas, la maltrataron.
-A la Venezuela chavista y al propio Maduro, también.
-Actuaron muy bien frente a la cruel agresión al pueblo palestino y muy mal respecto a la vecina Venezuela bolivariana, acosada por el imperio.
-Al gran capital local y transnacional lo dejaron intacto.
De todas maneras, su manera de gobernar, con un estilo y un relato progresista, fue en alguna medida reformador…
…Su gestión de gobierno, distribuyendo mejor los ingresos y auspiciando políticas públicas favorables a sectores populares discriminados, excluidos…respetando las libertades consagradas, defendiendo las minorías discriminadas, enfrentando las causas del cambio climático y atacando a los dueños del negocio de las drogas y no simplemente a las drogas…
…Les posibilitó crecer electoralmente con la candidatura de Iván Cepeda y debilitar aún más al uribismo.
Fueron eficaces en el combate a la VIEJA DERECHA, no así frente al NUEVO FASCISMO, liderado por el mafioso de la Espriella, mezcla de Bukele, Milei y Trump con ciudadanía estadounidense.
La denuncia de lo que tan nefasta opción representa se desplegó tardíamente, sólo después de la primera vuelta…
La dejaron crecer inexplicablemente
Tampoco fueron eficaces, ni actuaron con contundencia para contrarrestar la nueva dimensión del fraude electoral fraguado por el sionismo.
A la trampa estructural de larga data, la clase dominante, EEUU e Israel le agregaron una nueva modalidad de fraude coyuntural…
Esta vez Petro la denunció, pero no lo enfrentó.
No uso el poder gubernamental disponible para obstruir el proceso y tratar de imponer desde las calles otras reglas juego.
Quedó intacta la maquinaria del fraude y de nuevo se repitió la escena en la segunda vuelta.
Otra vez la receta de la denuncia seguida de la inacción.
Iván Cepeda lo hizo peor, aceptando resultados preliminares y demandando revisión de conteo; resultados que han servido de base a una profusa campaña mediática en favor de la Spriella como supuesto presidente electo.
Todo lo conservador, incluido Abinader, optaron por felicitarlo para reforzar la cruzada fascistoide.
Ambos, Petro y Cepeda, se fueron por el camino de proponerle al fascismo dialogar, como si tal engendro fuera persuadible mediante la conversación.
· INCAPACIDADES DEL PROGRESISMO Y RETOS DEL PRESENTE.
La verdad es que, para ganarle a las ultraderechas colombianas, tradicionales y no tradicionales, apoyadas por TRUMP, Israel y la CÍA, hay que contar con una fuerza de calle y una avalancha de votos que anule el fraude.
Ciertamente, para impedir un fraude en vía de consumación hay que obstruir el mecanismo del fraude, y esto no se hizo aún conociendo el mecanismo y aún develado el contrato concertado con la empresa privada mafiosa que lo instrumentó.
Revertirlo no es simplemente cuestión de reconteo de votos y recursos institucionales: un problema de esa profundidad solo puede contrarrestarse con democracia de calle y de campo…
Ojalá surgiera la respuesta que merece ese fascismo “made in usa” y su fraude, pero la verdad es que eso se ha tornado muy difícil por falta de determinación.
Ojalá que por algún lado brote pronto la indignación necesaria que presione actitudes timoratas
Escuché Iván Cepeda dando gracias a Colombia y a Petro despidiendo su gobierno en despedida, pero ninguno de los llamó a resistir el fraude ni a conjurar el fascismo, sino a buscar formas de diálogo y entendimiento con él.
De paso, Petro volvió sobre el tema de las narco-guerrillas, atribuyéndole tan mendaz calificación incluso al ELN y a las FARC-Nueva Marquetalia.
Y eso, como su débil y ambivalente actitud frente a la agresión militar a Venezuela, al secuestro del presidente Maduro y su esposa Cilia Flores, a las bases militares estadounidenses, a la permanente intervención de EEUU al interior de Colombia y al fraude instrumentado, es revelador de la inconsistencia de su llamado progresismo, distante de lo que corresponde a una izquierda transformadora.
En general, si algo queda claro en relación con la expansión de las nuevas modalidades de fascismo en Nuestra América, es la incapacidad de esos progresismos para impedir su crecimiento y cerrarle el paso al neofascismo, junto a lo inapropiado de llamarle izquierda a diversas expresiones reformistas o simplemente liberales, tal y como lo inducen los medios al servicio de las derechas.
En la hora de los hornos se requiere disposición al combate de calle, como aquella avalancha popular que desviaron hacia las urnas para montarse en la vieja maquinaria sin desmontarla, sin expropiar a los expropiadores y sin atreverse a tocar las bases gringas y las estructuras del Estado terrorista neocolonial.
El reto de crear fuerzas antiimperialistas con vocación de poder, realmente transformadora y definidamente impugnadora de las elites capitalistas dominantes, sigue pendiente.
