El farandulismo, proclividad a la afanosa búsqueda de fama o notabilidad, es un neologismo derivado de farándula, ámbito del espectáculo, aunque por efecto de las nuevas realidades digitales no se limita al entretenimiento o las vanidades. Infecta a la política de muchos países, desde potencias hasta sus patios traseros como las naciones caribeñas. Procurar buena prensa es confundido frecuentemente con la gestión eficaz de las funciones públicas, algo así como poner la carreta delante de los bueyes. Muchos olvidan que dos años antes de 2020, Danilo era tan elogiado como hoy lo es el actual Gobierno. Sin embargo, hay piropos fundados en realidades merecedoras de aplausos. Un ejemplo es el Premio de las Naciones Unidas al Servicio Público 2026 a la Dirección General de Contrataciones Públicas por el desarrollo de su Sistema de Alerta Preventiva y Reactiva. Esta herramienta tecnológica fortalece la transparencia y el control de las compras y contrataciones del Estado. Al mismo tiempo, una encuesta global por la International Budget Partnership (ASFL fundada en 2001 en África con oficinas en Washington para promover la transparencia del uso de fondos públicos, computando data de 82 estados) mostró al país como el de mayor progreso sostenido en transparencia presupuestaria, con el mejor progreso entre los evaluados en los últimos años. Se trata de logros concretos en papel, cuya eficacia real debe ahora demostrarse holísticamente mediante medidas administrativas y decisiones judiciales en los procesos en curso y sometimientos nuevos ante el rumoroso fluir de denuncias mediáticas. Una muestra de gastos enormes sin precedentes y situaciones al parecer sin dolientes es el mastodóntico fracaso de las EDE y su costo de más de US$15,000 millones en seis años de subsidios y desempeño cada vez peor. Nada supera la macana legal y sus consecuencias como disuasivo ante la prestidigitación con fondos públicos. Pero sí, con creciente reticencia me sumo al bando de focas aplaudidoras por este nuevo hito farandúlico, que tras 2028 seguramente merecerá revisión.

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