El Distrito 13 de Manhattan tuvo como congresista entre 1945 y 1971, es decir 26 años, al afroamericano Adam Clayton Powell Jr. Luego le siguió otro afroamericano, Charles Rangel, durante 46 años. Al retirarse, Rangel apoyó al dominicano Adriano Espaillat, quien logró el voto de los afroamericanos de Harlem, quienes exceden en número a los hispanos del Bronx, cuyo voto también consiguió.

Espaillat durante nueve años en la Cámara de Representantes no logró leyes importantes para su comunidad, como lo podrían ser las relativas al área de migración, pero sí consiguió fondos federales en cantidades significativas que se han estado gastando en el Bronx y Harlem en proyectos que benefician a esos votantes.

Balance de Espaillat en el Distrito 13

Pero el alcalde de Nueva York, Zohran Mandani, propuso como sucesor de Espaillat a una norteamericana nacida en estados Unidos, pero de padres higüeyanos, Darializa Ávila Chevalier. Cuando las encuestas evidenciaban que ella podría ganarle a Espaillat, los asesores del congresista cometieron el error de buscar una solución “criolla” al conflicto al acusar a Ávila Chevalier de ser de origen haitiano, pues su segundo apellido es francés y bien podría tener ese origen. Trujillo tuvo una abuela de apellido Chevalier, de origen haitiano. Fue la misma campaña racista utilizada contra José Francisco Peña Gómez en las elecciones presidenciales dominicanas de 1994 y 1996 y donde se le acusó de ser haitiano y buscar la unificación de la isla.

El alcalde Mamdani públicamente se opuso a utilizar el anti haitianismo como tema de campaña y los votantes afroamericanos de Harlem, quienes constituyen la mayoría en el Distrito13, votaron masivamente por Ávila Chevalier como reacción a la campaña “anti negra” de los dominicanos. Espaillat tan solo ganó entre los latinos en el Bronx, pero perdió el Distrito 13.

Ávila Chevalier se ha caracterizado por sus puntos de vista de extrema izquierda y pro palestinos y por eso los estrategas de Espaillat, con apoyo financiero del lobby judío, la persiguieron por las calles acusándola de ser antijudía. El Bronx en una época tenía muchos judíos. Recuerdo que Henry Kissinger me contó que su madre vivía en el Bronx en un edificio donde era prácticamente la única judía que quedaba, pues el resto ya eran dominicanos.

Cuando vi en los días finales de la campaña que el lobby judío había entregado un monto importante de dinero a la campaña de Espaillat y, sobre todo, cuando noté que, en varios programas de televisión dominicanos, donde los que allí hablan responden a estímulos económicos, se seguía el mismo ataque contra la Ávila Chevalier acusándola de ser haitiana, intuí que el voto de Harlem sería en contra de Espaillat y que, consecuentemente, perdería la elección, como efectivamente ocurrió.

Campaña racial y presión del lobby judío

A los dominicanos residentes en ese Distrito13 les hubiese convenido que ganase Espaillat para que siguiera aportando recursos federales para su comunidad, lo cual difícilmente logre Ávila Chevalier. Primero, por ser recién llegada a la Cámara de Diputados y, segundo, porque sufrirá de una actitud muy hostil por parte de los republicanos por sus puntos de vista políticos extremistas, a no ser que, como el caso de la congresista demócrata puertorriqueña Alejandra Ocasio Cortés, logre mucha popularidad e influencia por su locuacidad e independencia. Si los demócratas logran controlar el Congreso americano eso daría mayores oportunidades a Ávila Chevalier.

Los latinoamericanos criticamos fuertemente a Trump por apoyar públicamente a candidatos latinoamericanos durante las campañas electorales. Pero eso mismo hizo el presidente del Senado dominicano cuando públicamente apoyó a Espaillat y criticó a Ávila Chevalier, como también lo hizo el comité en Nueva York del PRM.

En resumen, que los asesores de Espaillat aplicaron criterios “criollos” vinculados a la política criolla local, en un ambiente totalmente diferente como lo es el Distrito 13 de Nueva York. Aprendamos de ese error.

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