1.- La actividad política, con el transcurrir de los años, se ha desnaturalizado, perdiendo la moral y confianza que en ella se depositaba.

2.- De la política se ha adulterado su resistencia, la que la hacía fuerte ante cualquier pretensión de debilitarla para corromperla.

3.- Por ser la política relación con las masas, se supone que es todo humanismo, procurando el bienestar de la persona física.

4.- La política con sentido humanista está impregnada de respeto a la dignidad y al desarrollo de la especie humana en lo material y espiritual.

5.- El amor profundo a la gente, que es lo que debe definir el accionar político, se ha perdido por la presencia de ambiciones desmedidas en la mayoría de los actores políticos.

6.- La propensión a obrar pensando en el beneficio individual ha hecho de la política una actividad con fines de lucro.

7.- En nuestro medio es extraño el trabajo político con el objetivo de transformaciones para provecho de la mayoría de la población.

 8.- El accionar político rentable, ganancioso, fructífero es el que está predominando aquí, encaminado al enriquecimiento sin ningún esfuerzo.

9.- La intervención en la política dominicana debe dar un giro, un profundo viraje que cause revuelo en la conducta de los políticos que la han prostituido.

10.- Se hace necesario adecentar la vida pública predicando y llevando a la práctica mensajes edificantes de honradez y decencia.

11.- En el ambiente político dominicano conviene integrar la moralidad, honradez, honestidad e integridad para comenzar a atenuar la inmoralidad y la indecencia.

12.- La degradación de la sociedad dominicana comenzó a verse con claridad porque la política ha exhibido sus manchas expresadas en degeneración, corrupción y notoria depravación.

13.- Una labor positiva para el inicio de la moralización de la política dominicana actual es aislar a ciudadanas y ciudadanos limpios, libres de la politiquería corrompida.

14.- Mujeres y hombres de buena conducta hacen bien separándose, desenganchándose de los partidos de negocio y así lograr desintoxicarse de los vicios políticos que han asimilado.

15.- La política del país hay que hacerla higiénica, aseada y pulcra para liberarla de la suciedad y lo antihigiénico que ahora la acompañan.

16.- La política dominicana precisa de un ser humano virtuoso que venga a ella a hacer aportes significativos dando ejemplo de honestidad, sensibilidad y firmes convicciones democráticas.

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