Nuestros gobiernos suelen enfatizar el alto crecimiento de nuestro Producto Interno Bruto(PIB)y como ya somos la séptima economía más grande de América Latina, la cual, a su vez, se beneficia de una muy baja inflación. El objetivo inflacionario era de no más de un 4% anual, aunque ya estamos en un 5%.

Se enfatiza también el alto nivel de inversión extranjera, así como el número de turistas que recibimos. El dato realmente importante es la cantidad de dinero que gastan aquí los turistas, pues una cosa es lo que gastan los que llegan en barcos y pasan apenas horas entre nosotros, y otra es los que llegan en avión, sobre todo los que vienen desde Europa, quienes, por la distancia, que es mayor, se quedan más días. Igualmente se enfatiza el alto nivel de remesas, mas no el dramático dato de que una tercera parte de nuestra población ya vive fuera del país.

Desigualdad educativa entre pobres y ricos

Pero la realidad es que deberíamos enfatizar otros indicadores. Entre los dominicanos más pobres tan soloun 10% ingresa a la universidad y solo un 1% la termina, en contraste con los ricos, la mitad de los cuales entra a los centros de altos estudios. Eso garantiza el aumento en el distanciamiento en la distribución del ingreso, es decir, la diferencia entre ricos y pobres y eso impide que gocemos de una sociedad más justa. Nuestros indicadores de educación son muy bajos y de los pocos que logran una buena educación, muchos optan por irse a vivir al extranjero.

La salud de nuestra población es muy mala debido a que mientras Cuba dedica un 11% de su PIB a ese sector y dos países centroamericanos, El Salvador y Nicaragua dedican un 10% y un 9%, respectivamente, los dominicanos apenas gastamos un 1.9% y consecuentemente sufrimos del segundo más alto nivel de mortalidad infantil en la región, superado tan solo por Haití.

Bajo gasto en salud y competitividad

Decimos que tenemos que lograr que los americanos produzcan sus microchips entre nosotros, pero entre los diez países latinoamericanos con mejores índices de competitividad están Costa Rica, en Centroamérica, y dos islas caribeñas, Jamaica y Trinidad y Tobago, pero la República Dominicana no está entre esos diez más competitivos.

Nuestra economía ha cambiado mucho. Antes se decía que éramos la economía “del desayuno” ya que nuestras principales exportaciones eran azúcar, café, cacao y tabaco, pero hoy día importamos café vietnamita para nuestro consumo y comemos más tonelaje de azúcar entre nosotros que la cantidad que exportamos. Antes Balaguer prometía renunciar con tal de que el país mantuviera su cuota azucarera en el mercado americano, pero esa cuota ni siquiera se menciona hoy día. Realmente hemos cambiado, pero nuestros indicadores en el área de educación y salud, así como nuestros índices de competitividad, muestran que todavía nos falta mucho para contar con una sociedad sana y bien educada.

Macroeconomía frente a debilidades sociales

Si queremos ser honestos con nosotros mismos debemos enfatizar los índices negativos que reflejan nuestras debilidades como dominicanos y no tanto los datos macroeconómicos que no reflejan nuestras injusticias, dada su globalidad.

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