El acelerado desarrollo de la tecnología y la inteligencia artificial está transformando la forma en que los ciudadanos perciben el funcionamiento de los gobiernos y representa un nuevo desafío para las democracias, según planteó el analista Víctor Bautista.
Durante su comentario «Dos minutos: Democracia bajo retos», Bautista afirmó que la revolución tecnológica ha elevado las expectativas de la población sobre la rapidez con la que las instituciones públicas deben responder a sus necesidades.
Como referencia, citó un análisis publicado por The Washington Post, que sostiene que el mundo atraviesa una transformación comparable con la revolución provocada por la llegada de la electricidad hace más de un siglo. De acuerdo con esa visión, el avance de herramientas como la inteligencia artificial está modificando la relación entre la ciudadanía y el poder político.
El analista señaló que varios países enfrentan un creciente descontento ciudadano, reflejado en la inestabilidad política y el debilitamiento de la confianza en sus gobernantes. Mencionó como ejemplos al Reino Unido, que ha tenido siete primeros ministros en una década; Francia, donde los liderazgos enfrentan una mayor fragilidad política; Alemania, con el crecimiento de la extrema derecha, y Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump registra bajos niveles de aprobación.
Bautista explicó que la capacidad de la inteligencia artificial para resolver tareas en cuestión de segundos ha llevado a que los ciudadanos esperen respuestas igual de rápidas por parte del Estado. Sin embargo, advirtió que la democracia opera bajo principios distintos a los de la tecnología.
En ese sentido, indicó que los sistemas democráticos fueron diseñados para garantizar la legitimidad de las decisiones mediante procesos de consulta, negociación y equilibrio entre los distintos poderes, lo que implica tiempos más largos que los de las herramientas tecnológicas.
Asimismo, consideró que este fenómeno también se refleja en la República Dominicana, donde la población demanda trámites más ágiles, justicia oportuna y soluciones inmediatas a los problemas cotidianos.
Finalmente, sostuvo que el principal reto de las instituciones no es competir con la velocidad de la inteligencia artificial, sino fortalecer su capacidad de gestión y ofrecer resultados que refuercen la confianza ciudadana, preservando al mismo tiempo los principios democráticos.