El PRM logró lo que en la historia del partidismo dominicano ha sido un acto difícil, especialmente dentro de la familia de partidos resultantes de las sucesivas transformaciones y desprendimientos del PRD: reorganizar su dirección pacífica y democráticamente para facilitar su permanencia en el poder en 2028.

Al asumir la presidencia del PRM, Luis Abinader reitera que arbitrará los procesos preelectorales, preparando el camino para su sucesor mientras asume el digno rol de “elder statesman”.

El consenso materializado por el principal líder perremeísta, el presidente Abinader, con las otras dos fuerzas relevantes de su partido, el expresidente Mejía y el virtual candidato presidencial David Collado, muestra la madurez, sensatez y voluntad de permanencia del conjunto de voluntades que anima al PRM.

Ese entendimiento llevó al muy joven Juan Garrigó Mejía, hijo de la excelente alcaldesa Carolina Mejía (a quien sustituye) y nieto de don Hipólito, a la secretaría general del PRM; a Deligne Ascensión, a la primera vicepresidencia, y a Gloria Reyes, a la importante secretaría de organización.

Todos comenzarán sus funciones el mes próximo. A esto han contribuido el saliente presidente José Ignacio Paliza, dirigentes relevantes como Yayo Sanz, Nelson Arroyo, Leo Aguilera, Samuel Pereyra, Milagros Ortiz Bosch, Alfredo Pacheco, Alberto Atallah, Kelvin Cruz, Raquel Peña, Luis Miguel de Camps y otros.

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Esta renovación, meses antes del proceso interno de 2027 para escoger a los candidatos, augura otro consenso: evitar la clase de feroz lucha interna, característica de otros partidos.

Es una excelente señal de que casi todos los líderes del partido aceptan el dictamen que muestran todos los sondeos y encuestas: según los votantes, el mejor candidato para 2028 es, sin dudas, Collado, seguido por Carolina. Él necesita al PRM tanto como el PRM lo necesita a él.