Evitar un embarazo nunca debería significar poner en riesgo la salud. Esta premisa plantea una pregunta incómoda sobre la Depo-Provera (acetato de medroxiprogesterona de depósito, DMPA), el anticonceptivo inyectable que se aplica cada tres meses. Es eficaz, con una efectividad cercana al 96 %. Pero hay otra pregunta: ¿a qué precio para la salud de quienes la reciben? (Onono et al., 2020)
Riesgos de Depo-Provera para la salud
Uno de los riesgos mejor documentados es la pérdida de masa ósea. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) mantiene una advertencia de máxima seguridad sobre este riesgo. La situación merece especial atención en adolescentes, porque durante esos años el esqueleto todavía está en formación. También pueden presentarse sangrados irregulares, aumento de peso de 4 a 7 libras y cambios de ánimo. La evidencia refiere señala que algunas mujeres, recuperar la fertilidad puede tomar más de un año después de suspender las inyecciones. (Erhardt-Ohren et al., 2025)
Una señal más reciente proviene de un estudio publicado en The BMJ, con más de 18.000 mujeres operadas por meningioma. El trabajo encontró que el uso prolongado de DMPA se asociaba con 5,6 veces más probabilidades de presentar este tumor cerebral. Aunque suele ser benigno, puede crecer y requerir cirugía. Una revisión posterior también encontró una asociación entre DMPA y meningioma, aunque señaló que la certeza de la evidencia sigue siendo baja. (Roland et al., 2024) (Hudelist et al., 2026)
Estudio sobre meningioma y uso prolongado
Las cifras también cuentan una historia. ¿Casualidad o algo que deberíamos escuchar? En Estados Unidos, entre el 2 % y el 3 % de las mujeres en edad reproductiva recibe DMPA; en Francia y el Reino Unido, menos del 2 %, y en Australia, alrededor del 1 %. En contraste, en varios países del África subsahariana, más del 40 % de las usuarias de anticonceptivos recurren a este método. En República Dominicana, los inyectables ocupan el tercer lugar, con 13,67 %, después de la esterilización femenina (48,61 %) y las píldoras (26,30 %). (Roland, Froelich & Weill, 2025)
Uso adolescente y brechas de información
Entre las adolescentes dominicanas que utilizan anticonceptivos, las inyecciones representan el 22,8 %. Y hay un dato que no debería pasar inadvertido: una de cada tres declaró no haber recibido información sobre sus posibles efectos secundarios. ENHOGAR-2018, UNICEF República Dominicana
Reducir el embarazo adolescente es una prioridad de salud pública. Pero si el indicador baja, ¿podemos llamar éxito a una política que no mide también las consecuencias de los métodos utilizados?
Revisar consejería, edades y seguimiento
No se trata de prohibir la Depo-Provera. Se trata de revisar cómo se está ofreciendo: a qué edades, durante cuánto tiempo, qué están experimentando las usuarias y qué opciones tienen. La consejería debe asegurar que cada mujer comprenda los posibles efectos y los riesgos que está asumiendo. (Mason & Black, 2025)
La ciencia alerta. La geografía también. Solo falta que las autoridades sanitarias decidan escuchar.
Tener menos recursos no puede significar asumir más riesgos para decidir sobre la propia maternidad. Ninguna mujer debería pagar con su salud el precio de su libertad.