Al cierre de julio nuestro peso se había apreciado un 8%respecto al cierre del 2025 y a un 4.4% durante los últimos doce meses. Sin embargo, eso es solo con relación al dólar, cuando lo correcto sería ponderar el dato según la proporción de nuestro comercio con la zona del yen, el yuan, el euro y otras monedas, como el gourde. El peso se aprecia si el vendedor del dólar recibe menos moneda local a cambio y se devalúa si recibe mayor cantidad de pesos.
Si nuestro peso se ha revaluado últimamente entonces, ¿a quién conviene eso? Al Gobierno le conviene porque tiene que buscar menos pesos para amortizar la deuda externa y para comprar carbón con qué suplir a las Catalinas y gasolina con qué operar la refinería. Como las pérdidas de las distribuidoras de electricidad serían menores, también beneficiaría al presupuesto. Pero el fisco se vería perjudicado al recibir menos pesos por concepto de los impuestos de la Barrick y otros exportadores.
En cuanto al sector privado se beneficiaría el consumidor de productos importados en general, al abaratarse su costo, así como los que tienen deuda en moneda extranjera. Pero los exportadores se perjudicarían al recibir menos pesos por su azúcar café, cacao, etc. y, también los exportadores de zonas francas al igualmente recibir menos pesos. El que recibe remesas se perjudica al contar con menos pesos y al turista le saldría más caro venir aquí, aunque si la revaluación es mayor en México, por ejemplo, la pérdida de competitividad regional no sería tan grande.
En el caso de una devaluación de nuestro peso se benefician los exportadores de bienes, el turismo y los que reciben remesas. La unificación cambiaria y la devaluación de mediados de los años ochenta, por ejemplo, benefició mucho a las zonas francas y al turismo dominicano. Pero una devaluación perjudica mucho a los que tienen deuda en el extranjero y al público en general al salirle más caro todo lo que se importa. La electricidad y la gasolina subirían de precio, así como la comida importada, como el trigo y el maíz y la soya, estos últimos alimentos de los pollos.
¿Cómo puede intervenir el Gobierno para devaluar o revaluar nuestra moneda? Si el Banco Central quiere que el peso se revalúe, vende dólares de sus reservas a los bancos comerciales para que estos, a su vez, los venda al público en general, y, con medidas monetarias compensa los pesos antes recogidos del medio circulante. La mayor cantidad de dólares en circulación revalúa el peso. Si lo que el Banco Central quiere es devaluar la moneda, lo que hace es comprar dólares a los bancos, entregándoles a cambio pesos dominicanos y la escasez de dólares presiona para devaluar el peso. Los pesos recogidos se compensan con una expansión del crédito.
Es lógico que el lector se pregunte cuál sería el tipo de cambio, es decir la relación peso-dólar que más conviene a los dominicanos para que la economía crezca sin inflación, genere empleos y mejore la distribución del ingreso, 65 por uno, 55 por uno, por ejemplo.
Esto sería tema de un segundo artículo. Mientras tanto, para pensar en la respuesta, me comeré una hamburguesa acompañada por el “PPP”, es decir “Papitas Para Pensar”. Ese apetito, ese antojo, es una malacrianza de economistas de viejo cuño.
