El análisis del papel del Comando Sur (SOUTHCOM) de EE. UU. en la frontera terrestre dominico-haitiana, en el Puerto de Manzanillo y sus conexiones y respaldos a misiones en Haití, evidencia una estrategia integral de seguridad e infraestructuras de cara a El Caribe bajo el mando de EEUU.
Aunque el combate al narcotráfico marítimo es la prioridad aparente del COMANDO SUR/SOUTHCOM, la frontera terrestre dominico-haitiana de casi 400 kilómetros ha adquirido un valor estratégico clave en términos de contención y control territorial contra la soberanía de nuestros pueblos.
El COMANDO SUR generalmente no despliega sus tropas permanentes de combate en la línea fronteriza, pero financia y asesora el equipamiento del CESFRONT (Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre de República Dominicana) y otras unidades del Ejército Dominicano. Esto incluye donaciones de drones de reconocimiento, sensores biométricos, visores nocturnos y vehículos tácticos.
La inteligencia militar estadounidense colabora en el mapeo de rutas de tráfico de armas, personas y narcóticos a través de los pasos fronterizos principales (Dajabón, Jimaní, Elías Piña y Pedernales), en actitud de un tratamiento selectivo de esos tráficos.
El principal objetivo soterrado de Washington es contener potenciales crisis humanitarias o flujos migratorios masivos dentro de la isla antes de que lleguen a las costas de Florida.
A través de programas de asistencia humanitaria y de seguridad, el SOUTHCOM ha financiado la construcción y equipamiento de puestos de mando, destacamentos e instalaciones de respuesta rápida a lo largo del cordón fronterizo
El megaproyecto de modernización del Puerto de Bahía de Manzanillo (provincia de Montecristi), ubicado en el extremo noroeste, cerca de la frontera con Haití, representa uno de los puntos geopolíticos más sensibles de la gestión de Luis Abinader.
La intervención e interés de EE. UU. en el Puerto Manzanillo fue determinante para bloquear ofertas de inversión e infraestructura del gobierno o empresas estatales chinas.
EEUU priorizó evitar que una potencia extra hemisférica tomara el control de un puerto estratégico de aguas profundas tan cerca del canal del Viento y de las rutas navales del Atlántico, y logró con Abinader ponerlo bajo su control y al servicio de la oligarquía capitalista y sus intereses estratégicos
Aunque el plan oficial se presenta como un desarrollo comercial y energético (con plantas de gas natural y terminales de carga), los acuerdos de cooperación permiten que la Armada Dominicana y el SOUTHCOM utilicen sus instalaciones para reabastecimiento, apoyo logístico y despliegues de patrulleros marítimos.
El Puerto de Manzanillo ofrece un acceso directo y rápido al Norte de Haití (Puerto Príncipe y Cabo Haitiano) y al Canal de las Bahamas, consolidándose como un enclave ideal para el control estadounidense del tráfico marítimo en la Cuenca del Caribe.
Las intervenciones patrocinadas por EE. UU de tropas (de ejércitos regulares o de policías propias y de países aliados y de fuerzas mercenarias) en Haití… el control del Comando Sur y de la inteligencia militar por la CIA y el MOSAAD en República Dominicana… la manipulación por la CÍA y la DASS colombiana de las bandas armadas haitianas… el suministro de armas desde Florida y Colombia a esas bandas… y la presencia de misiones internacionales y ONG pro estadounidenses en Haití, han convertido esta isla en un único teatro de operaciones del Pentágono.
Ante la volatilidad e inseguridad extrema en el Aeropuerto Toussaint Louverture de Puerto Príncipe, República Dominicana (y específicamente la base militar de San Isidro, el Aeropuerto de Barahona o instalaciones en la zona fronteriza) funcionan como la plataforma logística segura para operaciones del SOUTHCOM en Haití y en el Caribe. Esto incluye reabastecimiento, extracción de personal diplomático/militar y evacuaciones médicas.
El SOUTHCOM supervisa y financia de forma indirecta la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití como fuerza invasora.
El territorio dominicano actúa como el punto de acopio y tránsito de equipos de comunicaciones, vehículos blindados y suministros logísticos destinados a las fuerzas desplegadas en Puerto Príncipe.
Y desde el territorio dominicano se mantiene un flujo constante de inteligencia compartida entre el Mando Central del SOUTHCOM, las unidades de seguridad dominicanas en la frontera, el Mossad de Israel y el personal militar o de la marina de EE. UU. asignado a la Embajada estadounidense en Haití}; coordinando alertas tempranas sobre movimiento o contingencias de seguridad que puedan burlar la frontera sin contar con la luz verde oficial.
Todo esto se relaciona con los planes del Complejo Militar-Industrial-Digital-Financiero de apropiación forzada de minerales de valor estratégico, presentes en el subsuelo de la isla y en otros países caribeños: oro, cobalto, níquel, tierras raras y titanio; y con esos fines, además de que en RD existe una ley minera colonial, se intenta modificarla para peor; y, en Haití, se prepara una ley minera apta para el saqueo a cargo de EEUU, Francia y Canadá.
