La salud tiene que ser el quinto gran problema que debemos resolver 

La salud debe ser prioridad en el próximo gobierno, garantizando un sistema digno y accesible para todos, sin que la pobreza afecte la atención médica.

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La salud tiene que ser el Quinto Gran Problema que debemos resolver

Un amigo, después de leer mi artículo “Una Propuesta para un Programa de Gobierno”, me hizo una observación que considero justa.

Me dijo, en esencia:

La Salud no puede quedar para después.

Tiene razón.

En mi propuesta coloqué inicialmente cuatro grandes cuestiones nacionales que un próximo Gobierno debería proponerse resolver:

Vivienda.
Sistema eléctrico.
Seguridad ciudadana.
Instrucción Pública y Recreación: Educación, Cultura y Deportes.

Y dejé para una segunda etapa otros asuntos fundamentales, comenzando precisamente por la Salud.

Pero mientras más lo pienso, más convencido estoy de que la Salud debe convertirse en el quinto gran eje de esa propuesta.

V. La Salud: que ser pobre no signifique recibir una medicina pobre

Mi amigo me puso un ejemplo muy concreto: el Hospital Francisco Moscoso Puello.

Me invitó a visitarlo y observar las condiciones en que funciona uno de los hospitales públicos que atienden diariamente a centenares de dominicanos.

Su observación toca el fondo del problema.

A los hospitales públicos van principalmente quienes no tienen dinero suficiente para acudir a los grandes centros privados.

Y precisamente por eso el hospital público debería ser una de las instituciones más cuidadas de la República.

La pobreza económica de un ciudadano no puede convertirse en una condena sanitaria.

Un dominicano que no tenga recursos económicos debe poder entrar a un hospital público limpio, organizado, equipado y seguro y recibir una atención médica de la misma dignidad que aquella que recibe quien puede pagar una clínica privada.

Eso es igualdad ante la vida.

Porque existen desigualdades que una sociedad puede tardar décadas en corregir.

Pero hay una desigualdad que resulta particularmente cruel:

que la posibilidad de vivir o morir dependa del dinero que una persona tenga en el bolsillo.

No basta con construir hospitales

Durante muchos años hemos medido el progreso sanitario por hospitales inaugurados, camas instaladas, equipos adquiridos y consultas realizadas.

Todo eso es necesario.

Pero no es suficiente.

Un verdadero Sistema Nacional de Salud debe garantizar desde la atención primaria hasta la medicina de alta complejidad.

Debe garantizar higiene.

Medicamentos.

Laboratorios.

Diagnósticos oportunos.

Médicos y enfermeras adecuadamente remunerados.

Mantenimiento de los equipos.

Emergencias que funcionen.

Ambulancias.

Prevención.

Rehabilitación.

Y, sobre todo, dignidad para el enfermo.

La enfermedad coloca al ser humano en una situación de extraordinaria vulnerabilidad.

El ciudadano enfermo no debería tener además que luchar contra la burocracia, la suciedad, el abandono, la falta de medicamentos o la imposibilidad económica de recibir tratamiento.

El hospital público debe ser motivo de orgullo nacional

Tenemos que abandonar una idea profundamente injusta que durante generaciones se ha instalado silenciosamente en nuestras sociedades:

una medicina para quienes pueden pagar y otra medicina para los pobres.

El hospital público no debe ser el hospital de los pobres.

Debe ser el hospital de la República.

Un lugar tan digno que cualquier dominicano pueda entrar por sus puertas sin sentir que está recibiendo una medicina de segunda categoría.

Eso exige recursos.

Pero exige también administración, mantenimiento, supervisión, disciplina, transparencia y responsabilidad.

No podemos gastar millones construyendo una infraestructura y permitir después que el deterioro destruya en pocos años aquello que costó tanto dinero levantar.

Los cinco grandes compromisos

Por eso corrijo y amplío mi propuesta inicial.

Un próximo Programa de Gobierno debería comenzar por cinco grandes compromisos nacionales:

I. Resolver el problema de la vivienda.

II. Resolver definitivamente el problema eléctrico.

III. Recuperar la seguridad ciudadana.

IV. Crear un Sistema Nacional de Instrucción Pública y Recreación que integre Educación, Cultura y Deportes.

V. Construir un verdadero Sistema Nacional de Salud digno y accesible para todos.

Estos cinco problemas tienen algo en común.

Afectan directamente la vida cotidiana de la gente.

No son abstracciones económicas.

No son estadísticas.

Son la casa donde duerme una familia.

La electricidad que permite vivir y producir.

La calle por donde una persona puede caminar sin miedo.

La escuela, el parque y la cancha donde crece un niño.

Y el hospital al cual acudimos cuando nuestra propia vida está en peligro.

Ahí debería comenzar un Programa de Gobierno.

No preguntando primero:

¿Quién será Presidente?

Sino preguntando:

¿Qué problemas fundamentales del pueblo dominicano estamos dispuestos a resolver definitivamente?

Y después exigir a quien aspire a gobernarnos una respuesta igualmente concreta:

Cuando termine su Gobierno, ¿cuáles de esos problemas habrá dejado resueltos?

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