La representación y los partidos tradicionales aquí
La representación política en República Dominicana enfrenta críticas por excluir a la mayoría, favoreciendo intereses de la clase dominante y dejando al pueblo.
1.- En la República Dominicana, la forma de gobierno y los organismos del poder estatal están integrados por representantes elegidos por determinado período de conformidad con lo que establece la Constitución.
2.- Los partidos políticos son asociaciones que representan y defienden los intereses de determinadas clases o capas sociales; son los órganos mediante los cuales las ciudadanas y los ciudadanos llegan a formar parte de las instituciones en condición de representados.
3.- Los partidos políticos no se presentan en los procesos electorales como defensores de una clase, sino de la sociedad en su conjunto, y suelen hablar de libertad y democracia, pero en abstracto.
4.- En sociedades con estructura clasista heterogénea, la generalidad de los partidos existen para la defensa y representación de la clase dominante y el sistema social.
5.- En nuestro país, como la mayoría de las ciudadanas y los ciudadanos carecen de partidos que los representen, tampoco tienen representación en las instituciones estatales.
6.- La mujer o el hombre del pueblo, por el hecho de formar parte de uno de los partidos del sistema, aunque resulte triunfador en las votaciones generales de cada cuatro años, no quiere decir que estará representado.
7.- Específicamente en la democracia representativa dominicana, los sufragantes eligen, de manera directa, a sus representantes en quienes delegan el ejercicio de determinadas funciones.
8.- La existencia real y objetiva le ha dicho a la mayoría del pueblo dominicano que a nivel institucional se encuentra excluida, relegada, pura y simplemente dejada afuera.
9.- Hasta tanto el pueblo no cuente con un partido que defienda sus intereses y realmente lo represente, estará como una migaja, un bledo para fines institucionales.
10.- Los dominicanos dominados por la pobreza y la ignorancia, para llegar a liberarse de esas taras que los mantienen en condición de marginados sociales, precisan, necesitan de luchadores que bien los orienten hasta hacerlos comprender que deben luchar para tener representantes auténticos, legítimos, genuinos, dignos de crédito político y social.
11.- A los pobres, a los connacionales que comen a veces, nunca les han dicho que para ellos tener representación en los órganos del Estado es necesario que se liberen de esos partidos que están para defender a la minoría de la sociedad dominicana y a su régimen económico.
12.- Aquí ningún elector pobre cuenta con partidos para que elija un portavoz, compromisario, o encargado de ser la expresión de los sufragantes de abajo.
13.- Las ciudadanas y los ciudadanos dominicanos de sanos sentimientos han estado impedidos de contar con representación que los personifiquen y tipifiquen en el orden institucional.
14.- El real representativo debe asumir la representación con proceder, simbolizar e imaginarse a la misma persona que lo escogió como la prolongación de la suya.
15.- Un examen concienzudo de lo que ha sido la representación o delegación en las votaciones en el país nos lleva a la conclusión de que han resultado una trampa, un engaño político.
16.- La práctica política electoral dominicana le ha enseñado a la electora y al elector que los partidos tradicionales los han motivado a sufragar por representantes que defienden intereses distintos a los de quien le llevó al organismo del Estado.