La Viña de Nabep

El acuerdo petrolero entre Venezuela y NABEP otorga a EE.UU. derechos sobre vastas reservas, generando controversia por su impacto en la soberanía venezolana.

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Marisol Vicens Bello

Nuevamente queda evidenciado que para Venezuela ha sido suerte y desgracia la inmensa riqueza natural petrolífera que posee, y noventa años después de que el intelectual venezolano Arturo Uslar Pietri publicara en el año 1936 su emblemático editorial “Sembrar el petróleo” expresando sus inquietudes  por la creciente dependencia de ese país del petróleo y la necesidad de utilizar los ingresos percibidos gracias a este en crear nuevas fuentes de ingreso y producción que contribuyeran a su desarrollo sostenido, el petróleo nuevamente se convierte en amo y rehén del destino de ese país.

Mediante una hoja informativa la Casa Blanca acaba de hacer público que concluyó “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial”, el cual  asegura “el dominio energético para el próximo siglo, sin costo alguno para Estados Unidos”, expresando que dicho acuerdo otorga al gobierno de Estados Unidos “poderosos derechos de gobernanza”, y “propiedad económica” respecto de “un nuevo actor petrolero privado de Venezuela, que será la segunda compañía petrolera privada más grande del mundo en términos de reservas”.

La gran sorpresa ha sido que el acuerdo suscrito no es con una de las grandes empresas de la industria petrolera norteamericana, algunas de las cuales luego de la intervención realizada por los Estados Unidos para la captura de Nicolás Maduro, hoy bajo prisión federal dieron muestras de su interés de reingresar al mercado petrolero de dicho país, sino a North American Blue Energy Partners (NABEP), una sociedad de Barbados, respecto de  la cual la prensa alega que existe escasa información pública y que no tienen evidencias de su presencia en otros mercados petroleros, y que algunos señalan anteriormente estuvo vinculada a Harry Sargeant, magnate petrolero estadounidense; aunque en contraste sí existe profusa información sobre el joven empresario venezolano que la dirige cuyos millonarios negocios con el gobierno de Chávez y otros han sido objeto de cuestionamientos, y de múltiples investigaciones judiciales en distintos países como España y Suiza, incluyendo investigaciones preliminares por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, aunque no se presentaron cargos formales, y de  denuncias en su propio país, como los señalamientos públicos por parte del ex ministro de Petróleo, Tareck El Aissami, quien lo acusó de participar en una trama de desfalco contra la empresa estatal petrolera PDVSA.

Según se ha informado este acuerdo otorga a NABEP concesiones por 100 años para 17 yacimientos petrolíferos con reservas confirmadas de aproximadamente 65 mil millones de barriles, NABEP a su vez ha otorgado a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de Estados Unidos una participación accionaria del 35% en su sociedad matriz, y al Departamento de Estado el derecho de comprar al costo, un 20% garantizado de la producción de todos los yacimientos actuales y futuros operados por NABEP, y el derecho de adquisición preferente del 80 % restante de su producción. En adición, el Gobierno de Estados Unidos tiene poder de veto sobre el nombramiento de cualquier miembro de la junta directiva de NABEP, la cual deberá estar integrada mayoritariamente por ciudadanos estadounidenses, lo que a todas luces es un muy ventajoso acuerdo para los Estados Unidos.

Naturalmente que bajo el estado de anestesia que tienen muchos venezolanos que apostaron a que llegara un salvador a librarlos del yugo de la dictadura del socialismo del siglo XXI, no ha habido lugar para mucho cuestionamiento sobre la legalidad de transferir a los Estados Unidos semejantes poderes sobre su riqueza petrolera, consolándose quizás en el hecho de que ante el desastre de su otrora próspera industrias petrolera causado por los chavistas cualquier alternativa es mejor, y sorprendentemente el Parlamento de Venezuela con el voto de los chavistas aprobó dicho acuerdo, lo que parece totalmente aberrante, presentándolo con el epíteto “del más importante de los últimos 100 años”, el cual tendrá una vigencia de 25 años y el objetivo de producir 1.5 millones de barriles más al día.

La Biblia en el Libro de los Reyes narra lo que le ocurrió a Nabot cuando su vecino el rey
Acab quiso su viña, y por su negativa a aceptar su oferta por respetar la heredad de sus padres, Jezabel la mujer de Acab llevó a cabo un plan para quitarle la vida, para que así su esposo pudiera adueñarse de su viña. Por las riberas del Arauca vibrador, la presidente interina de Venezuela Delcy Rodríguez, vicepresidente de Maduro, decidió salvarse entregando la riqueza petrolera, y la mejor manera de hacerlo era convertirla en la viña de Nabep.

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