Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

No es muy fácil hoy en día ser madre o padre, cuando me refiero a madre o padre me refiero a ser buena madre o buen padre, porque un hijo lo tiene cualquiera, ahora de tener un hijo a ser buena madre o buen padre va un gran trecho.

Ser buena madre o buen padre puede ser una dicha, pero también es un trabajo difícil y para el cual nos preparamos muy poco. Ninguna madre o padre es perfecto. Todos cometemos errores, incluso padres que son muy amorosos con sus hijos hacen cosas a veces que no quisieran hacerlas, como por ejemplo pegarle o gritarle a un hijo.

Llegó a mis manos hace unos días algo que escribió José Saramago, escritor y dramaturgo que nació en un pueblo a 120 kilómetros de Lisboa el 16 de Noviembre de 1922, y que fue el ganador en al año 1998 del premio Nobel de Literatura, el lo titula: “Que es un hijo”. Y dice así: “Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos, y de nosotros a tener coraje. Si. ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente y del miedo a perder algo tan amado ¿Perder?, ¿Cómo? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo…El más preciado y maravilloso préstamo ya que son nuestros solo mientras no pueden valerse por si mismos, luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos, pues a nosotros ya nos bendijo dándonos a ellos”.

El gran escritor H. Jackson Brown, que nació en 1940 en Tennessee, escritor de varios libros, entre ellos uno que fue el más vendido en New York dijo: “Vive de tal manera que, cuando tus hijos piensen en justicia, cariño e integridad, piensen en ti”.

Mis queridos lectores, tenemos que predicar con el ejemplo, no podemos decir has lo que yo digo y no lo que yo hago.

Yo le doy muchas gracias a Dios por la hija que tengo, que a veces he sido un poco duro, si lo reconozco, pero es que nadie es perfecto, solo Dios, tenemos como madre o padre nuestras imperfecciones, pero eso si es cierto, no lo hacemos adrede, lo hacemos con nuestra mejor intención.

Termino con el Versículo 8, de la 1 Timoteo, Capítulo 5, que dice así: “Si alguien no se preocupa de los suyos que viven con el, ha renegado de la fe y es peor que el que no cree”.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.