Ojalá más personas tuvieran un corazón tan noble como don Massimo con ese deseo de ayudar al prójimo desinteresadamente y que se anden haciendo amigos de todos los que conoce en el parque.

Hace unos días empecé a caminar en el parque cerca de mi casa. Desde el primer día que fui me hice amiga de un Señor quien conoce a todos los que van al parque, incluso se sabe los nombres de los perros que llevan a pasear ahí todos los días.

Es muy lindo ver cómo hay personas que incluso sin conocer a uno ofrecen su amistad y su amor de manera desinteresada, solamente con la intención de  ayudar al prójimo, de compartir su felicidad y de ayudarnos.

Con solo dos días de conocer a Don Massimo parecería que ya tenemos toda la vida siendo amigos y yo feliz de que el me cuente sobre sus experiencias, sobre la vida y que me haya dado la oportunidad de compartir con el toda la belleza que ve en el mundo.

Ojalá más personas tuvieran un corazón tan noble como don Massimo con ese deseo de ayudar al prójimo desinteresadamente y que se anden haciendo amigos de todos los que conoce en el parque.

Recomendación de la semana: Leer “La Vida es Sueño” de Calderón de la Barca.