La caída del salario real le pone la tapa al pomo en pérdida de poder adquisitivo  y amenaza al bienestar. Muy pronto arranca la campaña política y ojalá se hagan reformas antes para enderezar estos entuertos sin populismo ni clientelismo.

SANTO DOMINGO.- Están circulando dos noticias que, desde mi punto de vista, no son nada halagüeñas. Los empleos informales aumentan 16.88 % desde 2019, según el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.

Ha sido posible recuperar casi la totalidad de los puestos de trabajo que se perdieron con la pandemia. El problema es que no todas las plazas recuperadas son de calidad y ahí hay un tema para reflexionar.

Si la informalidad se eleva, quiere decir que más personas están trabajando fuera del Sistema de Seguridad Social. Es decir, se trata de gente que no cotiza en la Tesorería de la Seguridad Social y, por tanto, tampoco está protegida por una administradora de fondos de pensiones.

El otro problema es que los salarios actuales son inferiores a los registrados en los primeros meses de la pandemia de covid-19, cuando se ajustan por inflación, según el CREES

Concretamente, a febrero de 2022, el salario real promedio cotizable ha disminuido 2.1% en comparación con el de diciembre de 2021. La informalidad en la economía impide la bancarización de las personas y crea un escape de recursos que el fisco debería estar captando en impuestos.

La caída del salario real le pone la tapa al pomo en pérdida de poder adquisitivo  y amenaza al bienestar. Muy pronto arranca la campaña política y ojalá se hagan reformas antes para enderezar estos entuertos sin populismo ni clientelismo.