Por eso me resulta incomprensible la importancia dada por medios serios a las estrambóticas e infundadas denuncias de un diputado atronado y un activista fidelista, ‘exigiendo’ a las Administradoras de Fondos de Pensiones que “devuelvan a afiliados los fondos perdidos al principio de este año.

Tradicionalmente la prensa ha ejercido un importante rol de moderador del debate de asuntos públicos, según el criterio de los editores que deciden cuáles asuntos merecen más importancia que otros. A veces, sin embargo, hay tradiciones absurdas, como la preocupación de cada diciembre acerca de si habrá suficiente provisión de teleras, el desabrido y seco pan incomparable con otros mejores. 

La definición sencilla y sucinta del criterio es el juicio o discernimiento para, al juzgar algo, conocer la verdad. Ejercer el criterio no atenta contra las libertades de expresión ni de prensa, mucho menos en esta era de las redes digitales, sino que al contrario las fortalece. 

Por eso me resulta incomprensible la importancia dada por medios serios a las estrambóticas e infundadas denuncias de un diputado atronado y un activista fidelista, ‘exigiendo’ a las Administradoras de Fondos de Pensiones que “devuelvan a afiliados los fondos perdidos al principio de este año”. Queco, el primo de Indiana, estaría orgulloso de cómo esta pareja de agitadores logra apoyo del sistema que quieren destruir, al legitimar sus disparates resaltándolos.