Por otro lado, fue un par de horas antes de su derrocamiento que Bosch se enteró del plan de atacar Haití desde Dajabón por parte de soldados haitianos que contaban con el apoyo tanto de las fuerzas armadas dominicanas, como del gobierno norteamericano.

Han sido varias las ocasiones en los últimos setenta y cinco años en que sucesos en Haití han influido de forma importante en la política interna dominicana.

Elie Lescot fue presidente del vecino país entre mayo de 1941 y enero de 1946. Antes de llegar al poder había sido sobornado por Trujillo y aupado por este, pero cuando devino presidente Trujillo se encontró con que actuaba independientemente y hasta visitó a Franklin Roosevelt quien lo recibió con honores, cosa que no había ocurrido cuando nuestro dictador visitó Washington en 1939. Trujillo, ofendido, no solo ordenó atacar en lo personal, sino que por primera y única vez durante sus 31 años de dictadura ordenó que se hostilizara al pueblo haitiano, a través de una política racial que tuvo  como sus principales portavoces a un Manuel Arturo Peña Batlle quien había sido hostil a Trujillo hasta precisamente 1941 y a un Joaquín Balaguer quien lo apoyó desde el golpe de 1930. Tan solo entre 1941 y 1946 permitió Trujillo publicar textos anti haitianos pues ni entre 1930 y 1940 ni a partir de 1946 hasta 1961 encontraremos ataques al pueblo haitiano.

Durante el gobierno de Juan Bosch, enemigo acérrimo de dictaduras latinoamericanas y caribeñas, militares del gobierno de François Duvalier irrumpieron en la embajada dominicana en Puerto Príncipe  en búsqueda de un militar que había complotado contra su familia. Por primera y única vez en nuestra historia un gobierno dominicano amenazó con invadir a Haití. Pero la realidad era que nuestras fuerzas armadas no contaban ni siquiera con gasolina para una invasión, la cual hubiese sido recibida con mucha hostilidad por los haitianos. Bosch luego diría que pensó que tan solo con la amenaza de invadir lograría que Duvalier padre saliese del país y también comentó que esa amenaza le permitiría distraer la atención con relación a la aprobación congresual en esos días de la controversial nueva Constitución. Por otro lado, fue un par de horas antes de su derrocamiento que Bosch se enteró del plan de atacar Haití desde Dajabón por parte de soldados haitianos que contaban con el apoyo tanto de las fuerzas armadas dominicanas, como del gobierno norteamericano.

En mayo de 1994 tuvieron lugar elecciones en nuestro país donde los principales candidatos fueron José Francisco Peña Gómez y Joaquín Balaguer. El día de los sufragios se hizo evidente que los balagueristas estaban cometiendo fraude por una cantidad que podría representar la diferencia entre los votos, la que era muy escasa (42.2% Balaguer y 41.3% Peña Gómez). Washington presionó para una investigación y nuevas elecciones, antes de permitir que  Balaguer se juramentase. Sin embargo, esa crisis coincidió con un embargo aprobado tanto por Naciones Unidas como por la OEA contra todo comercio hacia Haití, excepto comida y medicinas para lograr que Aristide volviese a la presidencia. La porosa frontera dominico haitiana debilitó mucho ese embargo dado que la gasolina y el gas propano fluían hacia Puerto Príncipe. José Rafael Abinader, padre de nuestro actual presidente, fue uno entre varios quienes a través de artículos sugirieron que se estaba dando un “quid pro quo” entre Washington y Balaguer, para que el primero dejase de presionar sobre el tema electoral a cambio del segundo cerrar la frontera y cumplir con el embargo. Balaguer hasta llegó a aceptar la presencia de soldados norteamericanos en nuestra frontera para “asesorar” en su ejecución. Como se sabe, la crisis electoral se resolvió dejando a Balaguer en el poder durante dos años, pero prohibía su reelección y establecía una segunda vuelta en el proceso electoral. Peña Gómez había sacado alrededor de un 42%-43% y por eso Balaguer y los peledeístas aceptaron inicialmente un 45%, pero luego cuando el asunto fue aprobado por el Congreso lo subieron a 50% para obligar a una segunda vuelta. En las elecciones de 1996 Peña sacó un 45.94% contra Leonel Fernández, por lo que nunca fue presidente.

La semana pasada el titular del principal periódico de Haití fue “El asesinato del presidente Jovenel Moïse fue planificado en la República Dominicana, según la policía nacional haitiana”. Este da la errónea impresión de que los dominicanos estuvimos envueltos en ese magnicidio y exacerba el anti dominicanismo.