Después de la explosión de la burbuja publicitaria de Danilo es evidente:

-Que el engañoso “ángel” danilista se fue a pique para dar paso al descrédito acelerado.

-Que la imagen creada a base de mercadotecnia electoral y poses fríamente calculadas, se ensució.

-Que a Joao Santana, el gurú brasileño de esa “magia”, le será muy difícil volver a situar a Danilo en un imaginario atractivo en medio del pacto de impunidad con Leonel y después de los escándalos de la compra de legisladores y partidos, de la estafa Odebrech y las plantas a carbón, del engaño del hospital Darío Contreras, de los robos al 4%, del desinflamiento de los charcos sorpresas, del caos urbano, de la carestía,  del repunte del clientelismo y la violencia gansteril, de la “fuga” de los pilotos franceses…

Las consecuencias de esos fenómenos están a la vista:

- En pocos días han transformado a Danilo de simpático en odioso, de tolerante en despótico y de alegre en amargado.

-Antes, todo le salía bien; ahora, todo le sale mal.

-Ahora ha optado por gobernar mal sin hablar, porque los cuestionamientos son difíciles de responder.

-Las maniobras creadoras de falsas imágenes se han agotado o  han perdido efectividad, porque la realidad de un poder pestilente y el empeño en continuar en la punta de su cúpula tiende a destrozar ese recurso.

-Lo virtual, por tanto, declina; lo real, como correlato, sale de la gaveta.

-Ahora a Danilo no le será posible construir mayoría de manera limpia, ni siquiera solo con votos semi-infectados. Por eso se ha visto obligado a cambiar el plan de campaña, ya que evidentemente se ha reducido al mínimo el respaldo espontáneo.

El giro forzado pinta así:

-El presidente-candidato tendrá que fabricar una mayoría fundamentalmente espuria,  a base de pura dictadura, represión, clientelismo, sobornos, atracción de escoria política y empresarial, compromisos con mafias,  trampas, fraudes, controles mediáticos, campañas sucias… Como lo pretendía hacer Leonel. No hay de otra,  aunque resulte muy odioso y tendencialmente peligroso.

Ahí van las primeras muestra:

-Despliegues policiales represivos contra las protestas frente la mafia de Oisoe, cerco a los controladores aéreos, incursión policial en el Centro Bonó, protección descarada a los delitos de Estado, mayores asignaciones a Oisoe, desprecio presidencial por la opinión pública y por las decisiones judiciales no controladas,  y elevación del rol de la mentira y de la política como negocio.

Joao sabe también mucho de guerra sucia. Esa es su principal especialidad. Nunca se ha limitado a crear imágenes bondadosas cuando esa posibilidad se desvanece. Ahora viene con la campaña maloliente y los golpes bajos.

Prepárense los opositores, sobre todo lo que tienen colas sucias que pisarles, que no son pocos.

Y si siguen dándole legitimidad a la Junta Central Electoral y al Tribunal Supremo electoral, entiendan que el gran fraude -vía trampas electrónicas bien estructuradas, compra de votos, operaciones para abultar la votación presidencial con manipulaciones de electores de partiditos sanguijuelas- no se lo despinta nadie.

Y entonces–si no se produce un viraje milagroso en la actitud de ese conglomerado anti-PLD- veremos derrotada a esa oposición sistémica y gelatinosa, financiada por tutumpotes,  frente al el muro de las lamentaciones; aunque con la posibilidad de disfrutar de grandes y/o pequeñas migajas. “A sigún” como queden los tamaños electorales del PRM y satélites, y AP y APD.

Siempre presentes sus  intenciones de reciclar aquello de “hacer de contrapeso” dentro de una falsa democracia o de restaurar el bipartidismo, y con la ilusión de montarse más tarde sobre estas instituciones y esta Constitución neo-liberal y autocrática para hacer cosas parecidas.

Sería la forma morada de imponerse en medio de  una gran  fragilidad de su dictadura y de una significativa pusilanimidad de la oposición social-pendeja; imposición que no tardará en reventar más tarde de otra manera: con la  democracia de calle ya en marcha, que podría crecer mucho después de esos comicios amañados.

Y como no contemplo un viraje opositor capaz de impugnar en las calles esta JCE y este TSE, junto al combate a todos los vicios del proceso, y porque conozco las entrañas de la llamada CONVERGENCIA,  mi candidata alternativa sigue siendo la CONSTITUYENTE POPULAR Y SOBERANA. Convencido también de  que solo una avalancha multitudinaria a su favor  posibilitaría explosionar este Estado y refundar el país y sus instituciones.

Igual, con la velocidad que exhibe el deterioro de la Corporación PLD, no vislumbro una dictadura morada  ni sólida, ni muy prolongada; aunque imponga su continuismo en los comicios del 2016, sin descartar como correlato un fuerte trauma político.