Ha creado un avispero la malacrianza de un legislador ante los cuestionamientos por su tardanza para presentar su desinformativa declaración patrimonial y la posterior revelación de que casi todos sus familiares figuran en distintas nóminas estatales.

Ha creado un avispero la malacrianza de un legislador ante los cuestionamientos por su tardanza para presentar su desinformativa declaración patrimonial y la posterior revelación de que casi todos sus familiares figuran en distintas nóminas estatales.

Jóvenes inexpertos y veteranos políticos marrulleros quieren presentar este fenómeno como exclusivo del PLD, pero no. El nepotismo, extendido desde antes de crearse la república, merece denunciarse y perseguirse como el obsceno ilícito que es. El Estado ha crecido tanto que colocar hijos, esposa, querida, hermanos, primos y sobrinos se facilita, pues cada compañerito emplea los de otros y los suyos los manda a entidades distintas. Seguramente algunos pueden justificarse si poseen destrezas o condiciones excepcionales.

Pero lo que indigna y revienta a pagadores de impuestos y gente decente, incluidos del PLD, es que muchos “familiares” en nóminas públicas jamás serían empleados privados ni profesionales exitosos por méritos o capacidad propios. Son gente que ninguna empresa quiere, a quienes si el éxito los persigue se escapan por rápidos, mantenidos escandalosamente a costa del erario. ¡Grrrrrrr!