¡Qué simpático es Wally! Le preocupa que Santo Domingo aumenta su importancia como puente del tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

¡Qué simpático es Wally! Le preocupa que Santo Domingo aumenta su importancia como puente del tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

Y arguye ingenuamente que “no es por falta de apoyo de los norteamericanos a los organismos dominicanos que lo combaten”.

Esa potencia cuyo presupuesto sólo para asuntos de inteligencia y seguridad sobrepasa cien mil millones de dólares en 2016, de los cuales más de 70 % van dedicados a empresas privadas con notorias proclividades al escándalo por corrupción, pretende que nosotros, los dominicanos, con un PIB total que es apenas US$70 mil millones, les resolvamos su problema de consumo insaciable de drogas.

El PIB gringo sobrepasa US$16 trillones americanos (guarismo con doce ceros), más del 22 % de la economía global. De sus 320 millones de ciudadanos, más del 10 % consume drogas habitualmente y más de la mitad ha usado (sin contar alcohol y tabaco).

Esa proporción de adictos y aficionados crece anualmente en vez de disminuir. Quizás debamos exigirle a Wally que arreglen su propio desastre antes de venir a pontificar.