Las quejas sobre los agentes de Amet y su incompetencia abundan y con fundamento. Esta semana vimos la foto de uno encañonando un chofer sin aparente necesidad; hace poco otro tiroteó las gomas a un chofer imprudente.

Las quejas sobre los agentes de Amet y su incompetencia abundan y con fundamento. Esta semana vimos la foto de uno encañonando un chofer sin aparente necesidad; hace poco otro tiroteó las gomas a un chofer imprudente.

Igualmente, irrita sobremanera cómo empeoran los tapones cuando policías brutos sustituyen semáforos inteligentes o ver la impunidad de motociclistas que no respetan señales de pare ni ninguna ley.

Pero dicho esto, es apabullante la cantidad de abuso verbal, trato irrespetuoso y majaderías y malacrianzas que estos policías padecen de parte de ciudadanos faltos de civismo y educación.

Ante el rampante “padre-familismo” e incompetencia de los agentes de Amet, que no aplican la ley a motociclistas, camioneros, guagüeros ni conchos, los demás ciudadanos frecuentemente revientan de indignación cuando son detenidos por alguna pendejada.

Hace falta adecentar la policía pero también los ciudadanos debemos ser más suizos si pretendemos mejorar: necesitamos cumplir lo que exigimos, estar todos dentro de la ley y ser corteses. Muchos excesos de infelices agentes de Amet quedan justificados cuando los infractores se ponen igualmente “vrutos”.