Es muy penoso ver a personas mayores que se abstienen de disfrutar  los años que le ha regalado la vida, se sienten frustradas, anquilosadas, aburridas y con un deseo de que su existencia termine a la mayor brevedad  posible, craso error. 

Traigo esto a colación tras mi reciente visita a un familiar que, en sus años juveniles, era un hombre   trabajador, y al madurar y tener el privilegio de llegar a la tercera edad, que en esta época es algo difícil,  prácticamente se ha enclaustrado en su hogar, apartándose de toda actividad social, causando temor e inquietud a su esposa, hijo, hermanos y demás familiares.  

Por eso he traído a mis amigos lectores, tanto a jóvenes, adultos y los muy adultos, estos diez mandamientos,  para que disfruten  el tiempo que le ofrece la vida hasta su final. Reitero que es un privilegio, alcanzar hoy aquí una edad avanzada, pero debemos aprender que solo envejece nuestro cuerpo, pero no nuestro espíritu. 

He aquí los 10 mandamientos para una vejez feliz:

1. Cuidarás tu presentación todos los días. Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta. Qué más fiesta que la vida. 

2. No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle y al campo de paseo. El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece. 

3. Amarás al ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasio, una caminata razonable dentro o fuera de casa. Contra inercia, diligencia. 

4. Evitarás actividades y gestos de viejo derrumbado. La cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose. ¡No! Que la gente diga un piropo cuando pasas. 

5. No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Con ello, acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás. Y te harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de hospital. Deja de auto llamarte viejo y considerarte enfermo. 

6. Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positivo en los juicios, ten buen humor en las palabras, sé alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo. 

7. Serás útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo, un servicio. 

8. Trabajarás con tus manos y tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística… Medicinas para todos los males, la bendición del trabajo. 

9. Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego que las que anudan dentro del hogar, integrándose a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida. Luego ensancharás el corazón a los amigos, con tal que los amigos no sean exclusivamente viejos como tú. Huye del bazar antigüedades. 

10. No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento. Alégrate de que ser parte del mismo y poder ver muchas cosas lindas y nuevas. ¡No te olvides de reír a menudo para mantener la salud!