Uno de los importantes aportes del Tribunal Constitucional (TC) ha sido el de fomentar la cultura jurídico-constitucional a través de una extraordinaria política de publicaciones que ha rescatado a los autores clásicos del derecho constitucional dominicano desconocidos por muchos abogados y ciudadanos, contribuyendo así a una labor de difusión que no solo ayuda a conservar la bibliografía constitucional del país sino que también fortalece  la lucha por una Constitución viviente y vivida por todos los dominicanos.

 

En este mes de abril que, como bien ha recordado el magistrado presidente del TC, doctor Milton Ray Guevara, se conmemoran dos fechas de gran simbolismo para la batalla por el constitucionalismo dominicano, como lo son la revolución constitucionalista de 1965 y la Constitución de 1963, el TC ha puesto a circular dos obras singulares de los profesores Juan Jorge García y Wenceslao Vega Boyrie, en magno evento en el que tuve el privilegio de participar en ocasión de presentar una magnifica obra del magistrado Rafael Díaz Filpo sobre política constitucional, ahora publicada en su versión audio para hacerla accesible a todas las personas.

 

La obra de Jorge García, intitulada La nacionalidad dominicana, es un didáctico recorrido sobre la evolución histórica del trascendental y polémico tema que, tal como indica el prologuista de la obra, el magistrado doctor Domingo Gil, “constituye, sin discusión alguna, un precioso aporte a la comunidad jurídica dominicana”.

 

Por su parte, “Historia constitucional dominicana”, del profesor Vega Boyrie, magníficamente reseñada por el profesor Pedro Montilla en un artículo recientísimo, es un análisis de la evolución histórica del constitucionalismo dominicano que, en palabras de su autor, “es un homenaje a los constitucionalistas dominicanos de dos siglos, empezando con el primero de ellos, nuestro Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte y muchos que después de él, buscaban, a través de las constituciones, mantener el orden, el respeto a la dignidad humana y una sana organización del Estado”.

 

Más allá de la oportuna y necesaria publicación de estas dos obras, hay que resaltar la importancia de que el TC destaque la labor de dos grandes juristas de invaluables aportes al constitucionalismo dominicano. En el caso de Jorge García, su popular manual de Derecho constitucional dominicano es una obra de referencia clave para los estudios constitucionales, principalmente por su riguroso enfoque histórico, que permite captar plenamente los modelos constitucionales implementados por la República Dominicana desde la independencia hasta la actualidad.

 

Y, en lo que respecta a Vega Boyrie, su muy consultada Historia del derecho dominicano y sus ensayos, que lo hacen, como afirma Montilla, “el más prolífico de nuestros cultores en el estudio de la historia del Derecho en las últimas décadas, si acaso no en toda la historia de la República”, tienen como eje transversal el derecho público, en particular el derecho constitucional, no solo dominicano, como lo revela su extraordinario artículo sobre la Constitución de Cádiz.

 

Si, como señala Ernst-Wolfgang Böckenforde, “la historia constitucional es una condición necesaria para la plena comprensión del vigente derecho constitucional”, se puede decir que todos los que cultivamos hoy el derecho constitucional en la República Dominicana, aún sin tener plena consciencia de ello, estamos montados, para usar la frase de Peter Häberle, en los hombros de esos gigantes, Juan Jorge García y Wenceslao Vega Boyrie.