República Dominicana es capaz de despertar apetito a los flujos de inversión privada, lo cual es muy buena señal.

SANTO DOMINGO.- La inversión privada focalizada en la bahía de Manzanillo de 1,700 millones de dólares para la producción de energía y una terminal de gas natural, es una expresión de confianza en el futuro económico del país.

La fe del capital privado en el devenir de la República Dominicana es mucho más elocuente si se parte del momento convulso en que vive el mundo en términos de precios con un alto impacto negativo en alimentos, commodities y combustibles.

En medio de ese panorama varias empresas acuden a una licitación pública internacional abierta por el Gobierno, a través de la cual adjudicó ayer la construcción de 800 megavatios a gas natural.

En la semana número 21 del año -según un reporte de la firma DASA- el incremento acumulado en los precios del gas natural es de 199.8% y en el petróleo de 68.8%.

Mientras tanto, el Global Freight Index reporta un aumento de 52% en los costos del transporte marítimo.

En el período post pandémico y en el contexto de la guerra Rusia-Ucrania, el desastre económico es evidente y la incertidumbre es de largo plazo.

Aun así, República Dominicana es capaz de despertar apetito a los flujos de inversión privada, lo cual es muy buena señal.

Ojalá que complementemos esta expresión virtuosa planificando mejor el sector eléctrico en términos de generación, transmisión y distribución atendiendo al crecimiento anual de la demanda.

Creo que damos un paso al frente.