El principal recurso de un país para su crecimiento y desarrollo, no es el oro, el petróleo o el gas natural, es el humano.

Educación y salud son los pilares

fundamentales del desarrollo de un país. Ambos van de la mano: sin educación no

hay salud, sin salud no hay educación. Hace poco un gobierno que invierte en

salud, sino educa a la población en cómo prevenir enfermedades. La prevención y

atención primaria son fundamentales. Pero para logarlo es requisito que la

población esté educada. Cuba, me permito citarla, es un magnífico ejemplo.


El principal recurso de un país para

su crecimiento y desarrollo, no es el oro, el petróleo o el gas natural, es el

humano.


El presidente Luís Abinader parece

tener esos elementos bien claros. Por eso ha decidido invertir en Salud y en

Educación más que en cualquier otra área. Un pueblo sin salud no puede

trabajar, producir bienes y servicios, un pueblo sin educación, tampoco.


Los gobiernos del PLD nunca se

interesaron por la salud del pueblo. La inversión era mínima. Menos del 2%

cuando la media en la región es de un 5%. El 4% en educación fue una conquista

del pueblo, no un regalo de Danilo Medina. Como dijera la vicepresidenta Raquel

Peña, hicieron “del 4% un negocio inmobiliario”, que espero sea investigado

para determinar quiénes se beneficiaron. Lo mismo pasó con la construcción de

hospitales. Elefantes blancos que no se correspondían con las necesidades del

pueblo en materia sanitaria.


En medio de la pandemia y de la

crisis económica, el presidente Abinader atinadamente ha decidido racionalizar

el gasto público para invertir en educación, salud, sector agrícola y turismo.

Pero sobre todo en salud y educación. Es urgente aumentar el presupuesto del

ministerio de Salud, como urgente es gastar el 4% correctamente, terminar con

el negocio inmobiliario del que habló doña Raquel.


Si el gobierno impide que la

corrupción se lleve el dinero de la educación y la salud, ambos renglones serán

más eficientes en beneficio del pueblo y del país. El presidente Abinader sabe

lo que hace. No improvisa. Por eso decidió que 

la vicepresidenta encabece los gabinetes tanto de salud como de

educación, de donde ella proviene. Mujer honrada, trabajadora y capaz, que

anhela lo mejor para el país, al igual que el mandatario.


El sistema educativo tiene que dar un

salto, el de salud también. Ambos modelos colapsaron en manos del emporio

empresarial PLD. En el gobierno del PRM y Luís Abinader eso no puede suceder.

Sé que no, porque la educación y la salud no serán un negocio, y porque la

corrupción no se robará el futuro de las nuevas generaciones.


 El que invierte en educación a todos los

niveles, invierte en el progreso, en el futuro, construyendo un país de gente

saludable y educada, es decir, productiva, honorable, capaz y trabajadora.


En sus dos últimas obras el

periodista e investigador argentino Andrés Oppenheimer,  “¡Sálvese quien pueda!” y “Crear o Morir”

aborda con bastante lucidez y datos concretos, el tema de la educación y el

desarrollo de la ciencia y la tecnología. En una entrevista que le hizo a la

presidenta de Finlandia le preguntó cuál era el éxito de su país y ella

respondió: “Educación, educación y más educación”. Por lo tanto, el 5, el 10 o

el 12% del PIB en salud y en educación, respectivamente, no es un gasto, es una

inversión en el progreso y el desarrollo.


Luís Abinader lo sabe. Y no solo lo

sabe, lo pondrá en práctica durante sus años de gobierno, a pesar de la crisis

económica. ¡En hora buena!