Ese espejismo “opresivo” sólo existe entre feministas y equivocados activistas sociales. La idea del machismo lingüista es posterior al desarrollo natural del habla.  

Desde cuando Napoleón, los franceses han sobrevalorado la calidad de sus escuelas, liceos y universidades, cuya comparación en áreas científicas o técnicas con los alemanes, estadounidenses, o japoneses, desmiente esa autopercepción. Aun así, son soberbiamente excelentes, especialmente en humanidades. Fueron pioneros al establecer la instrucción primaria universal, obligatoria y gratis.

Hace pocos días, Francia prohibió en sus escuelas el mal llamado “lenguaje inclusivo”, porque éste dificulta el aprendizaje y la comprensión de la escritura. Concluye allá el asalto a la lengua francesa por progres que buscan feminizar el habla, ataque aún en pie entre hispanoparlantes.

Opino que es más liberador y empodera más, a “todes”, pensar, hablar y escribir correctamente, para motivar cambios sociales que contribuyan a mayor equidad jurídica y social, en vez del absurdo de subvertir la lengua antes de hacerlo con el pensamiento que estructura las desigualdades. Nadie “diseñó” el lenguaje para ser menos “inclusivo”. Ese espejismo “opresivo” sólo existe entre feministas y equivocados activistas sociales. La idea del machismo lingüista es posterior al desarrollo natural del habla.