Ni lo vi, ni lo escuché, ni lo leí.

Por lo que me cuentan, me economicé un mal rato. Estuve jugando Dominó de lo más animado con un grupo de amigos y tomándome unos tragos.  Me divertí. No perdí mi tiempo

Leonel Fernández dijo lo que dice siempre. Que patatín, que patatán, que esto que lo otro, que sí, pero que no, y viceversa. Que el país está mejor que Lola antes de las dos de la tarde. Que somos un paraíso en la tierra. Que el problema  de la República Dominicana es que no tiene problemas. Y si  lo tiene el culpable es Hipólito Mejía.

Leonel Fernández es presidente peor valorado de América Latina. Su popularidad ronda el 20% en estos momentos. Terminará su mandato con una imagen por el suelo a pesar de los miles de millones  pesos que está invirtiendo en recuperar su popularidad.

Su largo y aburrido discurso lo vio poca gente. Lo que diga o deje de decir el Presidente  a nadie le importa.  El Presidente no le habla al pueblo, le habla a su claque, a sus lacayos.  Al Presidente le gusta escucharse, que lo aplaudan, que le hagan pleitesía. Su narcisismo es ya una patología. Habla para escucharse él mismo.  Cree que una mentira repetida cada 27 de febrero desde el Congreso Nacional con la banda presidencial en su pecho, se convierte en verdad.

El Presidente miente siempre. Es un melómano profesional.  Sus lacayos también saben que miente. Las bocinas de los medios de comunicación  saben que miente. El pueblo es el primero en saber que miente. Por eso nadie le hace caso.

Leonel concluye 12 años de mandato. ¿Qué problema fundamental ha resuelto? ¡Ninguno a pesar de haber manejado más recursos que ningún otro presidente en la historia del país! Las palabras no cuentan, cuentan los hechos.

Leonel ha elevado la deuda externa de 9 a 24 mil millones de dólares. Ha tomado prestado más de 500 mil millones de pesos. Y el déficit presupuestario de los últimos cuatro años es superior a los 200 mil millones de pesos. Leonel ha manejado a su antojo más de mil millones de pesos cada día durante los últimos siete años. ¡Coño y no ha resuelto  uno de los tantos problemas  nacionales!

Al contrario, dicen los organismos internacionales que el 34% de los jóvenes del país no trabajan, ni estudian, lo cual explica de algún modo el nivel de inseguridad, asaltos, robos y crímenes. 70 de cada cien dominicanos no tienen cobertura sanitaria. Casi la mitad de la población es azotada por la pobreza.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial el índice de competitividad es muy bajo. La peor caída ha sido la nuestra en Latinoamérica. De acuerdo con ese organismo tenemos el gobierno más corrupto del mundo. De igual modo nuestra policía es de la más corrupta y asesina del mundo. De 142 países, somos el número 140 en calidad educativa, el 140 en educación primaria y el 139 en  matemáticas y ciencias. En salud también estamos entre los últimos. El déficit habitacional es de aproximadamente un millón. Y como si fuera poco tenemos un narco gobierno. Somos un paraíso para el narcotráfico, el lavado de activo y el crimen organizado.

Y con esas realidades el presidente Leonel Fernández nos hace un copy-paste (copiado) de todos sus discursos anteriores, de mentiras y falsedades, rodeado de funcionarios que en su mayoría deberían estar en la cárcel de Najayo,  para intentar convencernos de que vivimos en el país de las maravillas.  ¡Qué cachaza!