La sociedad dominicana exige de entendimiento común alrededor de temas como los déficit de atención de las necesidades sociales, el sentido y dirección de la administración pública, el déficit público y su financiamiento, el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, la competitividad global de la economía dominicana y de sus diversos sectores particulares, el modelo y el sistema de gestión de las políticas sociales con énfasis en las de salud y educación que deberían estar en el centro de los debates y propuestas de los actores sociales, económicos y políticos.

Algunos actores y movimientos sociales surgidos en los últimos años representan un paso de avance, como también lo son la toma de posiciones y declaraciones públicas de líderes empresariales y gremiales. Pero estamos lejos del establecimiento de una agenda pública consensuada que incluya posturas comunes y disensos explícitos alrededor de los principales temas de interés nacional.

El actor principal para el establecimiento de esa agenda común es el liderazgo político, lo que se ha dado en llamar la clase política. Pero ese mismo estamento parece dedicado más a sus propios asuntos o intereses corporativos o a demostrar un bajo interés por encontrar soluciones a través del diálogo y el consenso.

Le compete a ese estamento, el liderazgo político, establecer los temas, acotarlos y generar en el ámbito de las instituciones (congreso, concejos de los ayuntamientos, diversos órganos de participación social en la gestión pública) y en la opinión pública los debates y las síntesis necesarias.

El período electoral es propicio para tales fines. Y estamos muy a tiempo para ordenar el debate político alrededor de estos temas y con métodos que a la vez que sean inclusivos, permitan generar consensos y hacer síntesis de acuerdos y de diferencias de criterios.

Por Henry Molina.