Los  efectos de este ya se están dejando sentir entre nosotros y se irán agudizando en el curso de las próximas dos o tres décadas, por lo que tenemos que hacer esfuerzos por ir siempre un paso por delante a fin de que cuando llegue a su punto más alto nos encuentre debidamente preparados para garantizar nuestras oportunidades de sobrevivencia.

Ayer, con la ya tradicional presencia del Jefe de Estado y esta vez la embajadora de los Estados Unidos,  la empresa Energía Natural Dominicana (EnaDOM) se procedió a la inauguración del Gasoducto del Este.  Se trata de una obra de ingeniería que llevará el gas natural recibido y almacenado en la terminal de Andrés hasta San Pedro de Macorís, a lo largo de un recorrido de cincuenta kilómetros, convirtiendo de hecho al país en el principal centro de distribución energético del Caribe así como de infraestructura estratégica en materia de gas natural.

Fue precisamente en ese mismo acto que se dio inicio a la construcción de un segundo tanque de almacenamiento para gas natural, con una capacidad de 120 mil metros cúbicos, cuyo período de ejecución se estima en dos años. El costo de ambas obras asciende a 300 millones de dólares, si bien la inversión total suma 60 millones adicionales por diferentes obras y acuerdos de compensación con las alcaldías de Quisqueya, Guayacanes y Boca Chica, donde están ubicados los equipos del gasoducto.

A través del gasoducto se alimentarán de gas natural las plantas de generación Quisqueya 1 y 2; la de Barrick en Pueblo Viejo y la  Compañía Eléctrica de San Pedro de Macorís, con una capacidad conjunta de generación de 720 megavatios.

Los beneficios derivados del empleo de gas natural se manifiestan en diversos sentidos.

En primer lugar la sustitución del uso de combustible fósil para la  generación de electricidad por gas natural, reducirá de manera significativa el impacto negativo de emisiones dañinas al medio ambiente estimadas en unas 892 mil toneladas anuales de dióxido de carbono, equivalentes a la contaminación producida por 189 mil vehículos que utilizan gasolina.

En segundo término el uso de gas natural mucho más económico, permitirá a las EDES comprar la energía a un mejor precio, lo que deberá reflejarse en el tiempo en una baja de las tarifas para los usuarios domésticos  en beneficio de la economía familiar,  y los sectores productivos que podrán mejorar sus niveles de competitividad tanto para el mercado nacional como internacional.

Con el uso de gas natural disminuirá también la factura petrolera, será menor el gasto de divisas y el monto del subsidio al sector eléctrico.  Según el Presidente Danilo Medina el ahorro derivado del gasoducto y la conversión de las plantas de la región este a gas natural montaría a unos 600 millones de dólares anuales.

Hay que insistir, por otra parte, que con la conversión progresiva de la matriz energética a plantas operadas tanto a gas natural como mediante energías renovables con que la Naturaleza nos ha dotado, tales el viento, el sol y el agua estaremos dando pasos firmes e importantes para hacer frente a los desafíos del cambio climático.  Los  efectos de este ya se están dejando sentir entre nosotros y se irán agudizando en el curso de las próximas dos o tres décadas, por lo que tenemos que hacer esfuerzos por ir siempre un paso por delante a fin de que cuando llegue a su punto más alto nos encuentre debidamente preparados para garantizar nuestras oportunidades de sobrevivencia.