El escuchó a la mujer que oraba Dios accedió, a la súplicas de la mujer.

 Un cordial saludo a mi queridos hermanos que me leen.

Una mujer pobremente vestida, con un rostro que reflejaba derrota, entró en una tienda. La mujer se acercó al dueño y le preguntó, si podía llevarse algunas cosas (fiado). Con voz suave, le explicó que esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar; tenía cinco niños y que necesitaba comida. El dueño le gritó y le pidió que se fuera de su tienda. Viendo que estaba su familia de la mujer continuó.

Por favor señor. Se lo pagaré tan como pueda. El dueño le dijo que no podía darle algo a crédito de su tienda ya que ella no tenía crédito en su tienda, y que era su cliente se vaya, le digo llamare y la policía inmediatamente.

De pie, cerca del mostrador, estaba un hombre que él escuchó que escuchó la conversación entre el dueño de la tienda y la mujer. Que, él se haría que la de lo que la mujer necesitara para su familia.

El escuchó a la mujer que oraba Dios accedió, a la súplicas de la mujer.

Pidamos a Dios que El nos escucha.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.