Esta meditación debe ayudarnos a establecer una correcta escala de valores en la cual Dios y la salvación de mi alma ocupan el primer lugar.

Un cordial saludo a todos mis queridos lectores.

Nosotros sabemos dónde subimos y hacía donde vamos.

Nosotros los cristianos si sabemos donde venimos de Dios, y vamos hacia Dios.

Alguien despertó a un viajero que iba en un tren y le pregunto a donde iba y donde había subido, este le contesto medio dormido, no sé ni donde subí ni para donde voy. No sabía el señor en los brazos de Morfeo una de las preguntas mas esenciales de la vida. De donde viene y hacia dónde va. Seguro, que el señor que iba medio dormido no era cristiano, porque le hubiese, contestado: Vine de Dios y voy hacia Dios.

Tantos seres humanos que están por las tinieblas de la duda y la incertidumbre. Pensemos en los espiritistas que creen en la reencarnación, en los materialistas que piensan que todo es materia y que el hombre tiene la misma suerte de una planta o un pájaro. Debemos dar gracias a Dios por el don de la fe en esta verdad es el eje de la existencia humana. Dios él es nuestro principio y nuestro fin.

El gran error de nuestras vidas es vivir desorientado y engañados, creyendo que vamos siguiendo un sentido.  Cuando en la realidad cada día nos alejamos más del verdadero sentido: El que anda fuera del camino, cuando más corre, tanto más se va alejando del término.

Esta meditación debe ayudarnos a establecer una correcta escala de valores en la cual Dios y la salvación de mi alma ocupan el primer lugar.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.