No es nada sano escribir para poner a mujeres y hombres del pueblo a santificar ejecuciones extrajudiciales, contra personas que han sido impulsadas a delinquir por el mismo ordenamiento económico que ahora paga a policías para que las maten.

I.- Al escribir es posible confundir a la opinión pública

1.- Cualquier persona cuerda, que lea determinados escritos publicados en la prensa nacional dominicana, es posible que se forme la falsa idea de que el pueblo dominicano vive en un ambiente idílico.

2.- La gran mayoría de los que aquí exponen sus ideas en los medios de comunicación, pintan la sociedad en la cual vivimos,   como que tiene fallas, pero que pueden ser superadas, sanadas, aplicando medidas que hagan la función de medicinas.

3.- Lo que se quiere hacer creer a los que leen las distintas opiniones vertidas en las publicaciones informativas es que, supuestamente, estamos en un medio de placeres.

4.- La verdad es que, con el fin de no explicarle claramente al pueblo de dónde proviene su infelicidad, lo que hacen los ideólogos del sistema es exponer en sus análisis periodísticos, no lo que es, sino lo que solo existe en su pensamiento o fantasía.

5.- La materialidad es que dominicanos y dominicanas, estamos viviendo en un espacio físico que es una especie de laboratorio social, apropiado para explicar lo que es una sociedad en crisis económica, social, moral e institucional.

6.- Algunos olvidan que la honestidad se manifiesta, no solamente rechazando el robo privado y al erario, sino también siendo honrado, leal, al decir de viva voz o por escrito, lo que es la verdad.

II.- Entre nosotros, opinando sobre delincuencia común

7.- Algunos intelectuales del país, analizaron en forma magistral el desenlace del proceso judicial llevado a cabo en Estados Unidos, entre Johnny Depp y Amber Heard.

8.- Esos mismos pensadores, que demuestran gran talento al tratar un asunto sin trascendencia para el pueblo dominicano, se comportan tontos, muy torpes, al escribir sobre un tema de importancia para sus connacionales.

9.- Motiva indignación y lástima, comprobar que personas con dominio de las ciencias sociales, elaboren textos justificando que la Policía Nacional, eliminó a cuatro jóvenes nacidos y desarrollados en barrios marginados.

10.- Lamentablemente, esos que hacen escritos para los periódicos, saben que los infractores provenientes de hogares pobres, antes de ser víctimas de la metralla policial, sus progenitores les trajeron al mundo como candidatos a delincuentes comunes.

11.- No es nada sano escribir para poner a mujeres y hombres del pueblo a santificar ejecuciones extrajudiciales, contra personas que han sido impulsadas a delinquir por el mismo ordenamiento económico que ahora paga a policías para que las maten.

12.- Lo correcto es explicarle al pueblo dominicano, que esos jóvenes que andan por esas calles de Dios, arrancando carteras y asesinando sin piedad, son el fruto de un orden social injusto, que les ha cerrado las puertas por donde podrían entrar a formarse como mujeres y hombres de bien.

13.- El cuerpo social dominicano enfermo, de continuar su deterioro por el camino que va, cada día continuará engendrando antisociales paridos por esta sociedad enferma.

14.- Desigualdad de oportunidades, desempleo, pobreza, miseria, hambre y marginación social, necesariamente traen al mundo de los vivos, a jóvenes delincuentes de todos los calibres. Un jovencito, sin posibilidad de desarrollarse física y espiritualmente, es una esperanza normal para el campo delincuencial. No tiene otra salida.

Ideas finales

15.- A veces, la elección en una familia de niñas y niños de hogares donde comen a veces, es ser prostitutas o atracadores, porque no son muchas las alternativas que tienen los hijos y las hijas de padres empobrecidos.

16.- La disyuntiva con la que llega al mundo la criatura marginada social, es terminar en una cárcel o muerta. El sistema la deja sin posibilidad para escoger. El delito y el delincuente, tienen sus raíces en la misma sociedad donde nace la violación a la norma y el instrumento sancionador.

17.- En ocasión de emitir un juicio sobre la muerte de un joven delincuente, hay que tomar en consideración el medio donde ha delinquido y la clase social a la que pertenece. Solo así podemos exponer nuestro parecer partiendo de una objetividad.

18.- Toda sociedad civilizada, como se supone que es la dominicana, debe contar con mecanismos institucionales y procesales para juzgar a los antisociales, sancionarlos y reeducarlos, no matarlos.

19.- La igualdad como seres humanos, en libertades y derechos formales, y la igualdad jurídica, no es la misma igualdad que falta en nuestro país, que es la igualdad de oportunidades para todas y todos desarrollar sus potencialidades físicas e intelectuales.

20.- La delincuencia común, hija del sistema, no se elimina con bomberos, policías, militares ni leyes represivas, porque los fenómenos sociales solo desaparecen eliminando las causas que hacen posible su presencia.