La guerra comercial que Trump ha declarado contra China posiblemente devuelva momentáneamente a los Estados Unidos su menguado poderío económico, según atestiguan el vigor de sus bolsas y la recuperación industrial. El resto del mundo puede que padezca igual que la grama cuando pelean elefantes. 

La guerra comercial que Trump ha declarado contra China posiblemente devuelva momentáneamente a los Estados Unidos su menguado poderío económico, según atestiguan el vigor de sus bolsas y la recuperación industrial. El resto del mundo puede que padezca igual que la grama cuando pelean elefantes.

Pero para los dominicanos hay excelentes oportunidades en el nuevo clima del comercio internacional que se avizora, con una OMC lánguida y una recomposición política desdeñosa de los paradigmas del liberalismo económico. Por ejemplo, los incentivos federales podrían devolver cierta competitividad a empresas estadounidenses que se habían retirado de mercados latinoamericanos.

Al retornar y participar en licitaciones públicas, cada vez que pierdan por malas artes tipo Tucanos u Odebrecht, sus impugnaciones tendrán detrás todo el peso de la política exterior estadounidense. Este podría ser un poderoso incentivo para reforzar nuestro estado de derecho, el debido proceso y la lucha contra la corrupción. Sería una excelente manera para los americanos enmendar su negligente abandono de Latinoamérica, que abrazada a negocios chinos declaró extinta la Doctrina Monroe.