No importa la religión que tú que me lees profeses. Hay una mujer pequeña de estatura, pero muy grande ante los ojos de Dios y el mundo. Una mujer que paso toda su vida haciendo el bien sin mirar a quien.

El sol no podemos taparlo con un dedo, como tampoco podemos tapar y no hablar de todo el bien que esta gran mujer hiso a los demás, y me refiero a la Madre Teresa de Calcuta. Por eso comencé este escrito diciendo que no importaba a que religión pertenecías, o como vivías tu fe, lo importante es que esta pequeña mujer con sus escritos y con su ejemplo cambio la vida de muchos, aun de algunos que profesan otra fe o religión.

Hoy quiero compartir con todos Ustedes frases de la Madre Teresa de Calcuta, no con el fin de hacerlos que cambien o profesen la fe que yo vivo, sino para que al igual que a mi les sirva de reflexión para sus vidas. Y dicen así: “A veces las personas son egoístas, ilógicas e insensatas. ¡Aún así…Perdónalas!” “Si eres amable, las personas pueden acusarte de egoísta e interesado. ¡Aún así…Sé amable!” “Si eres un vencedor, tendrás algunos falsos amigos y algunos enemigos verdaderos. ¡Aún así…Vence!” “Si eres honesto y franco, las personas pueden engañarte. ¡Aún así…Sé honesto y franco!” “Lo que tardaste años en construir, alguien puede destruirlo en una hora. ¡Aún así…Construye!” “Si tienes paz y eres feliz, las personas pueden sentir envidia. ¡Aún así…Sé feliz!” “El bien que hagas hoy, puede ser olvidado mañana. ¡Aún así…Haz el bien!” “Si das al mundo lo mejor de ti, eso puede que nunca sea suficiente. ¡Aún así…Da lo mejor de ti mismo!” “A fin de cuentas. Todo es y será entre tú y Dios. Nunca fue entre tú y ellos”.

 Al final de nuestra vida cuando tengamos que dar cuenta a Dios, lo que cuenta es si verdaderamente lo que predique con mi boca lo viví, y cuanto bien hice a los demás, Jesús dijo: “Ámense unos a otros como yo los he amado”.

 Termino dejándoles los Versículos del 27 al 30 del Libro de los Proverbios, Capitulo 3 que dicen así:

“No niegues un beneficio al que lo necesite, siempre que esté a tus manos hacerlo. No digas a tu prójimo: Vuelve después, mañana te daré, si tienes con que ayudarlo. No trames el mal contra tu prójimo, mientras vive confiado junto a ti. No litigues con un hombre sin motivo, si no te ha causado ningún mal”.

 Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.