Los padres deben educar a sus descendientes, para que practiquen la honradez como norma de vida y manera normal de proceder, a la vez que rechacen el robo por ser contrario a la ética.

I.- Sobre la ética, educar al pueblo llano

1.- Ante lo complicado que puede resultar para muchas personas del país, entender en teoría lo que es la ética, procede recurrir a medios rudimentarios para que comprendan con facilidad ese concepto.

2.- La enseñanza elemental de una materia cualquiera, entraña hacer común su exposición para que sea alcanzable por hombres y mujeres del pueblo.

3.- Si en verdad aspiramos a que las masas populares asimilen y se familiaricen con la ética, importa mucho generalizarla, hacerla lo más corriente que se pueda.

4.- A diario, en nuestro medio ocurren hechos que muy bien sirven como sucesos a ser tomados como referencia, y señalados como actos reñidos con la ética y no deben ser ejecutados porque son contrarios al correcto proceder.

5.- Se impone hacer uso inteligente de la didáctica para que la gente de a pie aprenda, partiendo de casos específicos, lo que es actuar dentro o fuera de la ética y los principios que la originan.

6.- Preparar al ser humano para que se acostumbre a proceder de una u otra manera, significa enseñarle a que haga algo con habitualidad, con capacidad y plena disposición.

II.- Educar tomando ejemplos

7.- Educar para actuar con ética es decirle a la niña o al niño, que sea auténtico, que su individualidad es innegable, y no debe comportarse falso, un simulador, porque la falsía es dañina.

8.- Es orientar, con sentido ético, llevarles a los estudiantes la idea de la necesidad de actuar apegados a la lealtad y rechazar la traición; practicar la nobleza y ser contrarios a la traición.

9.- Los padres deben educar a sus descendientes, para que practiquen la honradez como norma de vida y manera normal de proceder, a la vez que rechacen el robo por ser contrario a la ética.

10.- En el hogar, en voz alta, ante los hijos y las hijas, censurar a los ya condenados por sustraer fondos públicos, y hacerles saber que esos sancionados han manchado su nombre y el de su familia.

11.- En la intimidad familiar, hacer mención de ese que, fuera de toda ética, traicionó al amigo, comportándose como un completo desconocido de los principios que sirven de base a la confianza.

12.- Sin limitación alguna, censurar a fulano de tal porque al ignorar lo que es la ética, es un intrigante, no merecedor de confianza alguna, por lo que merece mantenerlo lo más alejado posible.

13.- A todas las personas que forman parte del círculo de la familia y de los amigos, hacerles de su conocimiento que zutano, negador de la ética, es un mentiroso que contamina la familiaridad y los lazos de amistad.

14.- Con la mayor franqueza hacer saber a los comunitarios más cercanos, de que ese individuo recién integrado, es de malos sentimientos, no sabe lo que es compartir con ética, porque tiene la palabra odio a flor de labios.

15.- A los fines de que ninguna persona buena sea víctima del desvergonzado vecino que se maneja privado de ética, conviene mantenerlo fuera del conocimiento de los asuntos confidenciales.

16.- No hay que ser muy inteligente para saber que por la forma de vida perversa que lleva ese tipo, no tiene el menor sentido de lo que es la ética que acompaña a las personas virtuosas.

17.- Si no queremos continuar siendo víctimas de esos camajanes que, por no actuar con ética, obran dominados por la maldad y los peores vicios que han pervertido a la sociedad en general.

Ideas finales

18.- La unidad de maldad y corrupción de costumbres y sentimientos, es la consecuencia de la ausencia de ética que ha hecho posible que la perversidad sea algo cultural en el ambiente dominicano.

19.- Ese canalla que ha hecho de la politiquería una forma habitual de vida, es de los que mantiene la ética fuera de las instituciones del Estado.

20.- El deshonesto, desprovisto de toda ética, considera que nuestro país va por buen camino, porque en un medio social corrompido, próspera aquel que bien se mueve en la obscenidad.

21.- Todo aquel que hace vida permanente en nuestro país, es un fiel testigo del descalabro ético y moral que padece la sociedad dominicana.

22.- El transcurrir de los días, hunde más a la República Dominicana, convirtiéndola en lugar propicio para desarrollarse quienes desprecian hacer vida apegada a la ética y a moral social.