Las denuncias sin base, las querellas ante fiscales, los ataques mediáticos y campañas difamatorias, se han vuelto tan comunes que poca gente pone asunto.

El abogado Miguel Valerio explicó en televisión cómo al ministro de la Presidencia, Lisandro Macarrulla, varios auto designados guardianes de la moral pública le mantienen una sistemática campaña de difamación e injurias en varias redes sociales.

Ninguno de sus detractores ha aportado la más mínima prueba de sus imputaciones, entre ellas un cuestionamiento extemporáneo al contrato para desarrollar Sans Soucí, firmado hace más de una década. Es espeluznante que, según expresó Valerio, algunos políticos sin cargo le han ofrecido al ministro “resolver el problema” a cambio de dinero. Este conocido estilo de extorsión y chantaje se asemeja al empleado por notorios personajes ligados al bajo mundo, por lo cual han perdido su visa estadounidense.

Las denuncias sin base, las querellas ante fiscales, los ataques mediáticos y campañas difamatorias, se han vuelto tan comunes que poca gente pone asunto. Pero la honra es un bien invaluable cuya afectación requiere no sólo acciones civiles contra sus detractores, sino también persecución penal y condenas ejemplares. ¡Basta de tanto chantaje y extorsión impune y flagrante!