Un cordial saludo para todos mis queridos lectores.

Cada cual escoge en la vida lo que quiere ser, podemos escoger entre ser ingeniero o médico, maestro o abogado, carpintero o plomero, u otra profesión cualquiera. Podemos también escoger entre ser soltero o casado, y también entre ser felices o infelices en la vida, todas estas cosas dependen de cada uno de nosotros.

Dios nos creo para que fuésemos seres felices, el ser humano puede a través de sus actuaciones en la vida labrarse su felicidad o su infelicidad, eso depende de él mismo.

El  año 360 A.C. el famoso filósofo griego Aristóteles, escribió un texto que el titulo “Revolución del Alma”, yo tuve la oportunidad de leer ese texto hace un tiempo y el mismo me inspiro a escribir un poco sobre este interesante tópico que es la felicidad, pues creo que todos sin excepción alguna tenemos derecho a ser felices y además queremos serlo.

Recordemos siempre que nadie en el mundo es dueño de nuestra felicidad, por eso no pongamos nuestra paz, nuestra vida y nuestra alegría en las manos de nadie, no podemos admitir que nadie nos quite la paz, que nadie maneje nuestra vida, y que no nos quite nuestra alegría, escuche una vez un refrán que decía: “No hay nada más triste que un triste santo” sobre todo nosotros los que somos cristianos debemos siempre mantener esa alegría y esa felicidad.

La razón de nuestra vida somos cada uno de nosotros mismos, el lograr la paz interior y la felicidad con las metas que cada uno de nosotros debemos proponernos. Tenemos que buscar la divinidad que existe en cada uno de nosotros, tenemos que dejar de poner nuestra felicidad cada vez más lejos e inalcanzable.

Tenemos que ser objetivos en la vida, y no trazarnos metas que sabemos bien que nunca las vamos a lograr alcanzar, tratemos de que las metas que nos tracemos estén al alcance de nuestras manos, abracemos aquellas que podamos alcanzar, y cuando ya las hayamos logrado, entonces nos fijamos otras y así poco a poco.

Vendrán momentos en nuestra vida de desesperación debido a problemas financieros, amorosos, relaciones familiares o de cualquier otra índole, pero es en esos momentos en los cuales tenemos que buscar en nuestro interior la respuesta para tranquilizarnos y recordar que nosotros somos reflejo de lo que pensamos diariamente. Tenemos que dejar de pensar mal de nosotros mismos, hay personas que pierden su estima propia, y se consideran que no sirven para mucho en esta vida, recordemos que somos creaturas de Dios, creados a su imagen y semejanza, el no crea basura.

Tenemos que mantener siempre una sonrisa en el rostro, vivir felices, ser amables si hacemos esto, todos tendrán una buena impresión de nosotros, y a la vez estamos afirmando que nosotros somos felices. Tenemos que trabajar mucho, pero mucho a favor nuestro y no esperar que la felicidad nos caiga del cielo sin nosotros hacer ningún esfuerzo. No podemos exigirles a los demás aquello que ni notros mismos hemos alcanzado, que es llegar a ser felices.

No nos olvidemos nunca de agradecer a Dios por lo que tenemos, por todo aquello que tenemos en nuestras vidas en estos momentos, inclusive el dolor, porque recordemos que Dios escribe derecho con letras torcidas, y puede sacar de un mal un bien y esas cosas que poseemos sean muchas o pocas, forman parte de nuestra felicidad.

Nuestra comprensión del universo aun es muy pequeña para poder juzgar lo que queremos que sea nuestra vida, ahora el ser felices o no, eso sí depende de nosotros.

Termino con esta lectura tomada del Evangelio de San Mateo, Capitulo 13, Versículo 44, y dice así: “El reino de Dios es como un tesoro escondido en un terreno. Un hombre encuentra el tesoro, y lo vuelve a esconder allí mismo; y lleno de alegría va y vende todo lo que tiene, y compra ese terreno”.

Hasta la próxima y muchas bendiciones para todos.